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ENTREVISTA

Javier Mateo: "La poesía es el medio más libre que tiene un creador para expresarse"

Javier Nuez
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javiernuezelimparciales/11/6/11/23
jueves 23 de noviembre de 2023, 19:27h
Actualizado el: 24 de noviembre de 2023, 09:57h
Javier Mateo, autor de La imagen sonora.
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Javier Mateo, autor de La imagen sonora.

Javier Mateo Hidalgo (Madrid, 1988) publica este noviembre su tercer poemario: La imagen sonora (Editorial Vitruvio). Un trabajo de casi diez años en el que lleva de la mano al lector a un museo de fragmentos que, más allá de su trasfondo autobiográfico, le permiten impregnarse de las sensaciones que traspasan la palabra escrita en sus textos.

Mateo, doctor en Bellas Artes, investigador, crítico cultural, escritor y profesor, también ha publicado De la llegada en tren a la salida en caravana: 126 hitos de la historia del cine (2022), además de los poemarios El mar vertical (2019) y Ataraxia (2022).

¿Qué es La imagen sonora?

La imagen sonora es un cúmulo de muchas cosas escritas a lo largo de unos cuantos años. Por un lado, hay muestras biográficas, posos de los distintos momentos por los que he pasado en estos años, casi diez. Y, por otro lado, parte de ese mundo que también es mío pero que es en parte ficticio. Un producto de mi imaginación pero que de alguna forma también es en parte biográfico porque sale de uno, y de alguna forma tendemos a hablar de nosotros hasta cuando hablamos de lo que se supone es inventado. También hace alusión a esa capacidad de la poesía para construir imágenes, incluso melodías, a través de la palabra. Es un cúmulo de todo eso, un cajón de sastre, bien ordenado, pero un cajón de sastre al fin y al cabo.

Este poemario abarca desde 2014 hasta 2023, un período en el que se ha solapado con otras publicaciones suyas tanto de poesía como de ensayo cinematográfico. ¿Qué le ha llevado a que sea ahora el momento de publicarlo?

Ha sido un cúmulo de muchas cosas. Por un lado, durante este tiempo, el libro ha evolucionado, ha sido como como algo biológico que se ha ido desarrollando, incluso a pesar del propio autor. Ha ido cobrando vida. Ha ido desprendiéndose de algunas cosas y también haciendo cuenta de otras. Una especie de telar de Penélope, tejiendo y destejiendo. Es un libro que en un principio iba a estar cerrado. Pero los distintos acontecimientos que han tenido lugar en mi vida, los intentos por mover el libro en certámenes, concursos… que muchas veces no tuvieron resultados, hicieron que fuera cambiando mi percepción de las cosas y mi estilo, por así decirlo. No es inevitable que a lo largo de los años haya cosas con las que ya no coincides, otras que permanecen porque son más universales o más íntimas, que son más inmutables a tu forma de ser. Ha ido ha ido evolucionando y ahora finalmente ha encontrado su publicación gracias a Pablo Méndez a cargo de Vitruvio que ha creído en mí, en mi propuesta y la ha valorado y la ha llevado a la imprenta. Lo bueno de eso es que ya se queda así. Un poco lo que decía Borges de que lo bueno de dar tus libros a la imprenta es que ya no los puedes tocar y ya vuelan solos. Vuelan libres y ya no puedes manipularlos más.

¿Está relacionado el título, La imagen sonora, con el cine, otra de sus grandes pasiones?

Inevitablemente. El cine está presente también en el título porque forma parte importante de mi educación sentimental. Ha de estar por fuerza. Además, contiene los dos elementos: lo visual y lo sonoro. Hace alusión así a esa capacidad sinestésica que hay en la literatura y en la poesía, a la personalidad cinematográfica. Yo me considero un cinéfilo acérrimo y gracias al cine también he podido desarrollar mi vena creativa. Me ha inspirado mucho y me ha servido de consuelo en muchos momentos complicados y de refugio cuando la realidad se hacía difícil o tediosa. Y, por supuesto, es una de las fábricas de imaginación más poderosas. De hecho, incluso yo también fabulo un poco con esa portada sobria que tiene Vitruvio porque me recuerda, por un lado, ese fondo oscuro a una sala en penumbra y las letras blancas a la luz del proyector en la pantalla. Que sea blanco y negro es muy cinematográfico. También hay posos del cine en el poemario.

Además de cine, también hay múltiples referencias a pintores, músicos… ¿qué relación guarda el arte con su poesía?

También me he nutrido mucho de esos ámbitos y forman parte de mí de alguna manera. Pienso que cuantos más ámbitos puedan recorrerse, más enriquecen a quien lo lee. Hay más posibilidades de interpretación que enriquecen el texto a través de estas disciplinas.

¿Qué ha querido expresar en los títulos de los cuatro bloques en los que se divide el libro: Museo imaginado, Los restos del naufragio, Fábulas y Purgatorio?

El primer bloque, El museo imaginado, es como un edificio en el que contener distintas imágenes a modo de cuadros en las que cada una, de alguna forma, remiten a distintas afinidades. Pero a la vez esas imágenes también forman parte de mí, por lo que es una especie de edificio autobiográfico hecho de distintos fragmentos que intento que sean, como el propio título dice, imágenes que sean lo más visuales posibles y sugieran al lector distintas escenas. Y aunque en un museo estén detenidas, cada vez que uno las lea cobren vida luego.

Los restos del naufragio hablan de esas cosas que permanecen en nosotros con el paso del tiempo. Momentos que, a pesar de todo lo que nos pueda suceder, perviven y forman parte de nosotros porque son esenciales. La idea de naufragio puede parecer un poco derrotista, pero a su vez, que haya sobrevivido simboliza un poco la esperanza.

Las fábulas son pequeñas historias que sugieren cierta fantasía que espolean un poco la imaginación, pero que también tienen parte de verdad. Es como una especie de máscara que me pongo a través de la cual, mediante estos pequeños relatos, también estoy hablando un poco de mi personalidad y de mis inquietudes.

Purgatorio está compuesto por esas cosas que todavía están pendientes y que forman parte también de la personalidad, esas partes más oscuras, las que te mantienen inquieto porque no se han resuelto. El lado de las sombras de uno.

¿Hay algún significado en que cada parte esté compuesta por ocho poemas?

Sí, hay cierta simbología, pero también hay una intención de uniformidad, de darle el mismo volumen numérico a cada parte para que sea lo más redonda posible. Hay una intención simbólica y a su vez estética para que visualmente resulte estable, equilibrado.

¿Tiene fuerza la poesía en la actualidad para llegar al gran público?

Yo trato de ser optimista o idealista. Para mí la poesía es el medio más libre que tiene un creador para expresarse porque no existen esas limitaciones que tienen otros formatos como la novela o el ensayo. Te permite expresar cualquier tipo de inquietud, de contar lo que quieras contar sin el problema de que tenga que haber un armazón detrás que lo sostenga todo. Incluso hay un punto en el que la poesía se libera de la rima sin perder por ello la lírica. Creo que ya da un paso más todavía en esa libertad y puede ser bien subjetiva para la gente que la lee más allá de para qué la escribes. No olvidemos que la poesía, al igual que otras formas de expresión creativa, carece de sentido si no hay otra persona a la que se destina o pueda leerla. Tiene que haber un público. Hoy pienso que la poesía sigue enriqueciéndose con muchas voces e intento estar lo más actualizado posible. Leo bastante poesía y compruebo que es una fuente inagotable. Si se sigue publicando es porque también hay un interés por ella. A lo mejor no tiene la presencia que puede tener la novela o el ensayo, pero sí es necesaria porque forma parte de esa inquietud del ser humano de volcar sensaciones, experiencias, que de otra forma no podría hacerlo.

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