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FERIA DE SAN BLAS

Crónica taurina. Valdemorillo: la maestría del toreo sin aspavientos

Crónica taurina. Valdemorillo: la maestría del toreo sin aspavientos
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lunes 12 de febrero de 2024, 08:42h

La alternativa de Guillermo García Pulido fue un gran remate de la feria. Una verdadera tarde de toros, donde los maestros, Miguel Ángel Perera y Paco Ureña, dieron unas grandes faenas. Poco importa si hubo trofeos o no, lo fundamental es que hoy hemos visto mucho toreo. García Pulido estuvo a la altura y demostró su valía personal y profesional. Los toros de Alcurrucén, bien presentados, enmorrillados, muy hechos. Ninguna cara anovillada. Algunos ejemplares cumplieron los cinco años el otoño pasado. Todos salían a la plaza y se encampanaban para estudiarla y los trapos colorados que se mecían al lado de cada burladero. No acudían, estudiaban. Y solo luego se lanzaban con todo su ser con el único objetivo de coger al gracioso con el capote que les desafiaba. Aunque hoy los protagonistas fueron los picadores, los banderilleros, Agustín de Espartinas y Daniel Duarte, lograron ovaciones por arriesgarse con arte. Los varilargueros, Juan Melgar y Carlos Prieto fueron ovacionados por poner las varas adecuadas al gran empuje de los brutos.

Guillermo García Pulido tomó la alternativa con Incordioso (1º 10/19). Anduvo desentendido de los engaños hasta que se topó con los decididos doblones de Pulido. El diestro encontró los terrenos para realizar varias series a ambas manos, manteniéndose en las cercanías con firmeza. Remate por unos redondos inversos, sin rectificar su posición, dejándole al morlaco rozar la taleguilla. Una oreja. Burlón (6º 9/18), cargado de años, escarbó el albero. García Pulido fue a por él para lancearlo, pero no se entregaba ni seguía el engaño. Ni siquiera el intento de someterlo por bajo con la muleta, tuvo efecto y el animal aprovechó la primera oportunidad para entrampillar al torero que se agarró a su pescuezo, pero, al final, acabó zarandeado. La segunda parte de la faena fue de superlativa valentía: persiguió al toro amorcillado en tablas, imponiéndose a sus malas artes y a su desgana a embestir. Ya con el estoque en la mano, fue imposible sacar al toro de su querencia, con lo cual García Pulido usó de la estocada de recurso y enterró el estoque al toro arrancado. Antes que demérito, debería considerarse verdadera prueba superada con creces. Ovación.

Miguel Ángel Perera y Socarrón (2º 1/19) tuvieron muchos asuntos por resolver. El morlaco quería salirse por la tangente, buscando la vía de escape. Hizo del burladero del 4 su bastión, donde lo recogió Perera. La faena sumamente sutil, porque el torero tuvo que imponerse a la peligrosa desgana del alcurruceño: éste si no escarbaba, se iba a las tablas. Pero el diestro, quien celebra sus 20 años de toreo sincero, sin tapujos, tiró del hilillo fino de la embestida y logró series memorables, henchidas de peligro. Al final, el morlaco al desarmar a Perera le devolvió la muleta con un cabezazo. ¿La cortesía del enemigo o la maestría? Ovación. Todavía quedaba Zamorano (4º 12/19), un colorado listón, de piel astracanada y fina. Perera lo llevó por tafalleras y gaoneras alrededor de su inamovible y erguida figura. Homenajeó al Capea, presente entre el público, con un vistoso pase bautizado la “capeína” y enroscando al bicho a la cintura con los pases redondos. El animal se rindió. Perera concedió al contrario la selección del terreno, pero aprovechó sus cualidades al máximo, aunando en su obra la valentía y grandes recursos. Una oreja.

Notario (3º 10/18) fue recibido con sendos aplausos. Un vistoso berrendo, con presencia y mucha cabeza. Embestía a violentos frenazos, ahorrando la fuerza. Recibió varas de ambos picadores, porque salía nada más sentir el hierro. Manso con bastante poder no daba ni para media faena. Paco Ureña pensó lo contrario. El gran diestro no se amedrentó ni se desesperó, sino se puso a descifrar al ejemplar. Las series fluían, con ligazón, haciendo frente a las violencias del morlaco. Intentos de desarme, un salto, quedándose sobre los cuartos traseros como un caballo, hubo de todo. Sobre todo, el dominio y conocimiento de Ureña. Un aviso por estancarse con el descabello. La espada también desmereció la faena a Zambombero (5º 2/19). Un ejemplar complicado, fue mejorando la embestida gracias al temple de Ureña. Casi intratable al natural, el torero encuentra un resquicio para alargar los pases. Con tranquilidad, sin tremendismo aguantó el cabeceó violento y cuajó una faena. Lo puso una estocada corta en los medios, pero el descabello no salió bien. Aviso.

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