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el 11 de noviembre de 1918 se ponía fin a la contienda

Se cumplen 90 años de la firma del armisticio de la I Guerra Mundial

sábado 08 de noviembre de 2008, 18:57h
Con la reina Isabel II a la cabeza, el Reino Unido recordó este domingo a sus caídos en todos los conflictos con especial atención a la I Guerra Mundial (1914-1918), pues se conmemoran los 90 años del armisticio que puso fin a esa contienda. Un sinfín de actos en todos los rincones del país secundaron el llamado "Domingo del Recuerdo", fecha instaurada el siglo pasado en Gran Bretaña como principal celebración del Día del Armisticio de la I Guerra Mundial, que se observa cada 11 de noviembre.

La ceremonia más importante acaeció en Londres, donde la reina Isabel II presidió, de riguroso luto, la tradicional ofrenda de flores ante el Cenotafio, monumento que, en el barrio gubernamental de Whitehall, honra la memoria de los "Gloriosos Caídos".

A comienzos de la I Guerra Mundial en la batallas de las Ardenas, en 1914, murieron y resultaron heridos 40.000 hombres. Dos años más tarde, Verdún era escenario de la que sería la batalla más larga de la contienda y una de las más trágicas: un cuarto de millón de muertos y medio millón de heridos.

Aquella guerra del asedio es recordada este martes porque se cumple el 90 aniversario de la firma del armisticio y la victoria de los aliados. Pero quizá lo sea más porque aún pesa la necesidad de rendir homenaje a las pérdidas que supuso un enfrentamiento bélico en el que participaron 32 países de todos los continentes. Las consecuencias de una contienda cruel, calamitosa e instintiva provocaron no sólo millones de muertos, sino también poblaciones abandonadas a su suerte, sin recursos y sumidas en un estancamiento demográfico sin precedentes.



Soldados alemanes contra franceses, franceses contra austro-húngaros, austro-húngaros contra británicos, y una minoría profesional y preparada. Los países involucrados se lanzaron a la guerra con todas las consecuencias: los ejércitos eran inexpertos, las armas insuficientes y las estrategias militares desconocidas. El resultado, brutal. Kilómetros de trincheras recorrieron Europa sirviendo como cobijo a los soldados, que perdieron la vida no sólo a causa del asedio enemigo sino también por las precarias condiciones sanitarias. Un servicio médico primitivo, la inexistencia de antibióticos, la mala alimentación, además de las temperaturas extremas a las que tuvieron que hacer frente, causaron millones de bajas.

Para rendir homenaje a la firma de la paz y el regreso de aquellas almas vendidas a su suerte, este martes países de todo el mundo recuerdan el 11 de noviembre de 1918. Canadá es un buen ejemplo. The Royal Canadian Mint ha puesto en circulación más de once millones de monedas que recrean una amapola. Dicen los canadienses que esta colorida flor ha sido escogida como recuerdo para honrar a los ciudadanos que se sacrificaron por defender su país. Otro caso es Nueva Zelanda, donde desde octubre hasta marzo del año que viene conmemoran el regreso de los soldados con la campaña “Coming home”. Ya tienen preparados varios eventos, entre los que destacan conferencias, proyección de películas, exposiciones y recitales en todo el país.




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