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CRÓNICA TAURINA

Cercedilla, Copa Chenel: una oreja por barba

Cercedilla, Copa Chenel: una oreja por barba
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lunes 18 de marzo de 2024, 08:07h

La Copa Chenel retoma su rumbo después de la suspensión por mal tiempo. La plaza de Cercedilla corona el cerrillo de San Antonio, incrustada entre los picos de Guadarrama. El fresco se dejó sentir y también se sintió la escasa iluminación del coso. Los tres diestros medían sus fuerzas: José Luis Adame, Alejandro Fermín y Cristián Pérez. Valientes y dispuestos, se enfrentaron a sus contrario procedentes de Alcurrucén y de El Vellosino. Dos alcurruceños iban a por seis años y, aunque sobrados de kilos, las cabezas algo pobres y cornigachos, la condición que suele abueyar la silueta. No hubo momentos destacados con los garapullos en las manos, ni siquiera cuando Luis David Adame protagonizó el tercio. Los varilargueros sin relieve. Y la suerte suprema al estilo “aquí te pillo, aquí te mato”: varios intentos, rematados por las estocadas con una gran tendencia a los blandos. Aún así, los tres diestros, ya que no podemos llamarlos espadas, pasearon cada uno un trofeo y cosecharon sendas ovaciones. Las faenas pecaron de largas y monótonas, rematadas con las manoletinas, o bernardinas, o limeñas. Las modas modas son y mandamiento afecta a la gran mayoría.

Así las cosas, poco queda por añadir. Colobino (El Vellosino 1º 3/19) muy corretón, armado. Lució con el quite por crinolinas. La faena plateada en el centro del ruedo, sin enganchar y el toro dispuesto y noble, alargando la mano para trazar los naturales exentos de cualquier impureza. El temple impregnó la labor de Adame con el regordio Pianista (Alcurrucén 4º 11/18). Un colorado, abordado por genuflexos, colaboró en el tercio de la muleta: dispuesto, tranquilo y noble. Las series se sucedían sin parar y sin enganchar la pañosa.

Alejandro Fermín citó a porta gayola a Zambombero (Alcurrucén 2º 2/20), un mansurrón que midió a la cuadrilla en las banderillas. Una de ellas quedó con el arpón fuera, el intento de la cuadrilla de desquitarse de ella fue largo y nada fructífero. Las series ligadas, sin perder pasos, iban a más: uno de pecho mirando al tendido y logra sacar la dichosa banderilla para pasar al toreo con la mano zurda. Fue empitonado sin consecuencias. Con el quinto se complica la lidia por la falta de luz. Con Agiulillo (El Vellosino 5º 12/19), Alejandro Fermín lució con lances de mano baja y rodilla en tierra, así con la mano baja prosiguió hasta hacerse con el astado. Dejó una grata impresión de firmeza y decisión. Una oreja.

Cigarro (El Vellosino 3º 4/20) se lanzó con intención hacia el capote de Cristián Pérez, quien también optó por la porta gayola. El torero, ágil, supo abarcar la embestida y se adornó por chicuelinas. El morlaco perdía las manos, mientras embestía informal y algo bronco. Pérez aguantó muchos parones al natural, llevándola faena a las cercanías y exposición extrema. No fue fácil de abordar su segundo, Doctor (Alcurrucén 6º 9/18). Embistió al caballo recibiendo un varazo en el brazuelo, rectificado. El animal iba alegre, se resabiaba enseguida requiriendo una faena corta y acertada. El esfuerzo de Pérez por mantener a su enemigo en el campo de batalla encontró una gran respuesta entre el público, sobre todo, las limeñas muy ceñidas. Tardó mucho en cuadrar sin lograr un resultado bueno con la estocada.

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