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TOROS

La crónica taurina. Sevilla: el conocimiento es la base del toreo

La crónica taurina. Sevilla: el conocimiento es la base del toreo
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(Foto: EFE/ Raúl Caro.)
sábado 20 de abril de 2024, 09:57h

Se habla mucho del toro de Sevilla. Se habla también de la exigencia de la Real Maestranza, acariciada por las aguas del Guadalquivir. Sin embargo, año tras año el toro es cada vez más manso que bravo y, lo peor, es que sale cada vez más soso. Alcurrucén echó una corrida de cuatreños, bien comidos, pero mansos sin remedio. No obstante, no podemos afirmar que el carácter del ganado, poco apropiado para el lucimiento, fuera un impedimento para observar unas faenas interesantes de Morante, Sebatián Castella y Tomás Rufo. Las cuadrillas estuvieron bastante bien, destacándose Curro Javier y Octavio Chacón.

Que Morante no tiene suerte con sus lotes, pues, puede ser, y puede pasar a cualquiera. Mas hay algo más tangible que la baraka: Morante lidia un ganado “bueno” que actualmente se asocia con la falta de fuerza y cierta mansedumbre, pero proporciona a estos toretes una suerte de varas pensada para uno de Prieto de la Cal. Así, vimos grandes destellos de lo que pudieron ser las faenas con Incordioso (1º 1/20) y Cara Sucia (4º 11/19), pero se quedaron en una promesa. Con la espada tampoco hubo suerte.

Sebastián Castella hizo feliz la conjunción de querer y saber torear. Alcalá (2º 12/19) de seria presencia y corniveleto se dejó llevar por las verónicas al centro del ruedo, donde Castella abrochó la serie con una mano. Después de medidas las varas según la condición del animal, vino un quite de Tomás Rufo con chicuelinas bajando la mano y ciñéndose al toro hasta rematar con una larga. Ahormando al enemigo por doblones, Castella se sobrepuso al mal genio del alcurruceño: calculó su embestida, la descifró y la aprovechó para ir mejorando las series a pesar de la desgana y arrebatos del bruto. Una de las series se ejecutó en el terreno mínimo, enroscándoselo a la cintura. Sonaron los acordes del pasodoble Juncal. En el acabado por los pases circulares, Castella aguanta un arrancada sorpresiva. La estocada de impecable ejecución. Ovación y petición. Atrevido (5º 11/19), visiblemente molesto buscó al torero y se frenaba sin el más mínimo recato. Fue agujereado por ambos picadores. Y siguió huyendo de Castella al principio de la faena. Las protestas resonaban en los tendidos. Pero sucedió lo imprevisible para la mayoría de los espectadores: una vez Castella consiguió parar al cobarde de su contrario, el animal embistió con mucha mala leche, pero con buen son. Las series ligadas y de cercanías extremas por ambas manos duraron lo que pudo aguantar el mansote con poder. El diestro aguanto al toro que se ralentizaba en su recorrido buscando de los tobillos. La estocada quedó algo trasera y media.

Tomás Rufo tuvo al animal más pintoresco de la tarde: un berrendo en negro y calcetero Afectivo (3º 12/19). Embestía con decisión, pero meramente para despejarse la salida para la huida hacia los chiqueros. Su empuje duró lo justo para que Tomás Rufo demostrara su pujanza: las series por ambas manos comenzaron sin un pase de prueba y continuaron hasta que el animal se rajó sin remedio. Protestas. Rufo puso la estocada con decisión: pinchó al toro hecho un marmolillo antes de aniquilarlo con media corta. Con Bullanguero (6º 9/19), Rufo supo mantener su toreo a nivel tanto con el capote como con la pañosa en la mano. Exigió al animal para siluetear un muletazo curvo y componer una serie ovacionada. Rufo resistió los intentos del desarme e impuso su ley. Una estocada de magnífica ejecución un poco desprendida.

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