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TOROS

Sotillo de la Adrada: magníficos toros de don Tomás Prieto de la Cal

Sotillo de la Adrada: magníficos toros de don Tomás Prieto de la Cal
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lunes 27 de mayo de 2024, 08:28h
Actualizado el: 27/05/2024 09:37h

Los toros de don Tomás Prieto de la Cal han sido magníficos. Pocas ganaderías pueden competir con esta casa en belleza, trapío y fuerza. Quedan estos toros desterrados de los cosos grandes lo que evidencia la deriva de la fiesta brava que va por el camino de lo fácil, es decir del toro dócil y bobalicón. Claro, no puede ser de otra manera porque las supuestas figuras tienen un escaso amor propio y viven de bravuconadas ante un animal descastado y, muchas veces, agotado al salir de los chiqueros. Esta tarde de Sotillo la plaza rondaba el lleno. La presidencia ha sido incompetente. Las cuadrillas estuvieron profesionales. Lástima que muchos picadores optaron por barrenar y derrengar al toro antes de ponerle otras dos o tres varas. Los carteles con los nombres de toros no correspondían a los cambios que sucedieron durante la lidia. Al comenzar el festejo, el público ovacionó la gesta de dos banderilleros, que salvaron el festejo del año pasado al poner hasta una docena de pares a los jaboneros de don Tomás.

Joselillo apechugó a Castañero (1°), ovacionado de salida y al arrastre. Tomó las tres varas desde el otro lado de la plaza y acompañó los muletazos de Joselillo, quien elaboraba la faena jugando con los terrenos y por ambas manos. La estocada quedó clavada hasta las cinchas en el hoyo de las agujas. Una oreja. Hocicón (4°) fue un buen mozo, remataba con fiereza, recorría el ruedo que daba gusto. Joselillo lo atemperó con el capote. Le dejaron lucirse en la suerte de varas, pero llegado a la muleta iba ya con la lección aprendida: buscaba lo que hay detrás de la pañosa. El diestro lo abordó, de nuevo por ambas manos, aguantando peligrosos acercamientos. El toro se paró en seco complicando el último tercio.

Pajarraco (2° nº18), una maravilla de ejemplar, salió con tal ahínco que se oyó el crujir de la puerta… Se había roto la mano al salir. Fue sustituido por un sobrero de otro hierro, cuyo nombre desconocemos. Un toro zancudo, negro, tenía distintas hechuras pero también con cierto genio. La lidia fue un desconcierto absoluto y la faena se redujo a varios desplantes de Miguel Tendero. Tocaduras de pitones, el hincarse de hinojos en la misma testuz, donde el toro no es capaz de ver nada… la estocada defectuosa, pero el descabello atronador. Ligero (5°) se lució en el capote, luchó en el caballo y fue llevado por la mano derecha toda la faena. Le apretó al diestro que ya no pudo adornarse con los desplantes ni otras florituras. El animal serio, se ceñía y agudizaba su genio. La espada tendida y otro descabello a la primera.

Limpiabotas (3°) salió con bríos que se apagaron pronto: tenía tocadas las manos. Aún así dejó destrozado un capote, tomó las varas y aguantó la faena de Mario Palacios. El diestro le hizo una serie de derechazos notables, pero quedó entrampillado por el pitón izquierdo. La estocada corta después de pinchar. La exigencia del público se notó al protestar el abaniqueo. Pajarraco (6° nº51) salió al son de la jota y Palacios le citó con una larga cambiada de rodillas. El toro iba con fuerza, pero fue sido desangrado por el picador: la vara de mal estilo y peor ejecución impidió ver sus cualidades. Así, Palacios se quedó con la faena corta, en los medios, pero con un animal dolido y resabiado. Tuvo el pundonor de entrar a matar tres veces sin salirse por la tangente con el descabello. Una ovación.

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