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CRÓNICA TAURINA

Móstoles: la Final de Copa Chenel

lunes 01 de julio de 2024, 07:13h

El mano a mano ha sido una tarde para descifrarla, para comprenderla y, finalmente, para gozarla. Los toros han tenido sus matices, aunque, como siempre, un par de malas varas han desgraciado las faenas correspondientes. La dirección de lidia por parte de José Francisco Molina ha sido notable y necesaria. Magnífica labor de las cuadrillas. Roberto Martín Jarocho fue cogido. Víctor Hernández se quedó con el trofeo, pero Molina ha demostrado su conocimiento y capacidad de hacer una faena donde los demás no ven nada. Las faenas fueron más largas de lo debido. Los toros de Baltasar Iván dejaron un gran recuerdo.

Peluquito (1º Baltasar Iván 10/18) nada más salir de los chiqueros, quedó envuelto en las aterciopeladas verónicas de Molina para luego hacer un quite de frente por detrás: el diestro vio venir al toro y aguantar las cercanías sin enmendarse. Es una constante. Sin probaturas, toreó por bajo, por trincherazos, e ideó una faena completa, por ambas manos, adaptándose al animal complicado al natural y aguantando su tardanza en la ultima tanda. La espada se estancó. Silencio. Nadie había visto una faena que traía Viajero (3º Victoriano del Río 7/18). Citado a porta gayola, no embestía, sino asaltaba. Bajó la cabeza al llegar a la franela, clavó los pitones y se quedó tendido en el albero. Las protestas llenaron los tendidos: se percibía la flaqueza del contrario con mayor contraste ante el dominio del torero. Molina apeló a la paciencia y obró un milagro taurino: extremando el temple de la muñeca, da unas tandas henchidas de pases largos y sentidos. Intercala un molinete, un pase de desdén y otro mirando el tendido. La estocada entera y desprendida. Una oreja. Potrillo (5º Pedraza de Yeltes 11/19) desarmó con saña, pero la vara le dejó aplomado para la muleta. A pesar del espectacular comienzo, el toro se queda mermado, se dobla. Molina lo llevó por ambas manos, al son de los olés. Al prolongar mucho, iba desluciendo lo conseguido anteriormente. La espada mal.

Víctor Hernández se enfrentó con Deslumbrante (2º Pedraza de Yeltes 10/19). Un toro regordío y sin mucha cabeza, mas acudía veloz a los encuentros: los estatuarios en el centro del redondel, seguida por las tandas rematadas. El epílogo por las luquesinas con firmeza y la espada queda tendida, entera. Una oreja. Rabioso (4º Baltasar Iván 10/18), un toro armado, serio, desarmó enseguida a Hernández y recibe una vara bestial. Las primeras tandas bien, pero luego se necesitaron unos ajustes, que valieron la pena: el toro embistió al natural alargando el trazo de pases y dotando la obra de belleza. Un aviso. La estocada entera bien desprendida. Descabello a la segunda. Una vuelta al ruedo. Hernández se esmeró con el capote al recibir a Frenoso (6º Victoriano del Río 7/18) y al ponerlo en suerte. Hizo el quite de frente por detrás y concedió otro a Enrique Chapurra. El diestro, hincado de hinojos, se pasó al toro por la espalda animando al respetable. La faena basada en la siniestra fue sutil, ligada y llena de detalles. El estoque entró entero y desprendido. Una oreja.

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