Los investigadores del Proyecto Atapuerca han presentado este miércoles los resultados de la campaña de excavaciones de 2024, que ha dado como resultado el hallazgo de restos de Homo anteccesor treinta años después del descubrimiento de la especie en el yacimiento de Gran Dolina, entre ellos, un incisivo que correspondería a una mujer de unos 25 años.
Concretamente, el hallazgo ha tenido lugar en el nivel TD6 de Gran Dolina, de "riquísimo contenido fosilífero". Se trata de un yacimiento en el que el Proyecto Atapuerca tiene depositadas grandes esperanzas, ya que augura unas excelentes campañas para los próximos años. Tanto, afirman, que prevén "revolucionar el panorama científico de Europa". No obstante fue aquí donde descubrieron en 1994 los primeros restos de lo que finalmente se constituyó como con nueva especie: el Homo antecessor.
Treinta años después, y si bien no ha sido "el festival de fósiles" que José María Bermúdez de Castro esperaba, el trabajo de este verano ha permitido sacar a la luz varias decenas de restos de Homo anteccesor, con una antigüedad de unos 850.000 años, entre los que se encuentra un incisivo que, en principio, correspondería a una mujer de unos 25 años; un individuo adulto desconocido hasta ahora.
Se trata de un único diente recuperado este año, ha indicado Bermúdez de Castro en la rueda de prensa de balance de la campaña de excavaciones, pero sus características son significativas: tiene la raíz muy corta, está muy gastado y, lo más importante, no coincide con ninguno de los recuperados hace treinta años, por lo que corresponde a un nuevo individuo.
"En contacto con la capa de coprolitos, además de algunos huesos de animales y de escasos instrumentos de piedra, han aparecido los primeros fósiles de Homo antecessor", explica la Fundación Atapuerca en su balance, en el que detalla que, entre estos, destacan varios fragmentos de cráneo, un fragmento de maxilar, dos fragmentos de mandíbula, un diente incisivo, fragmentos de costilla y de vértebra, así como un huesecillo de la muñeca.
Los resultados de esta campaña, por lo tanto, confirman la buena conservación de la unidad TD6 de Gran Dolina, dan fe de su riquísimo contenido fosilífero, y auguran unas excelentes campañas para los próximos años, con de las cuales, sin duda alguna, el EIA volverá a revolucionar el panorama científico de Europa.