El Puerto de San Lorenzo y su franquicia, La Ventana de Puerto, han mandado otra corrida infumable: justísima de presencia, de pitones, de fuerza. Alguno que otro se parecía a una carretilla de entrenamiento, pero sin pitones. Algunas varas han sido demasiado largas para tan poco animal, y otras se redujeron a una formalidad. Un mero trámite para dejar paso a las grandes figuras del cartel que obtuvieron una excelente acogida por parte del numeroso y generoso público de Santander.
Joyero (1º2/20), el primero de Cayetano, no debería pisar ni una plaza de tercera. Sin pitones, se desangró porque el varilarguero, si no me equivocó fue Briceño, le ha metido el palo hasta el corvejón. La faena no merece comentarios, aparte de que Cayetano la empezó gallardo y agarrado al estribo. Al comenzar con Malvarrosa (4º4/20), sentado en el estribo, Cayetano se acopló mejor: una faena con harmonía, larga y templada. El toro se destacó por su embestida y ritmo, brindándole una gran oportunidad al torero para lucirse. La estocada entera, algo defectuosa y el descabello rebotó peligrosamente casi hiriendo la cara del diestro.
Ortega también se pasó con las varas desu primero, midiendo el castigo después. Con Venturoso (2º4/20) hizo una faena movida, si no fuera por su valor acreditado, diría medrosa. A la sexta serie se acopló e hizo una tanda sin perder pasos. Ortega es elegante, haga lo que haga. Una petición no atendida por el palco. Pardillo (5º11/19) sacó fuerzas de la flaqueza y defendió la raza del hierro, derribando al descuidado varilarguero. Ortega hizo un quite por tafalleras enganchadas, pero vistosas según el respetable. La faena: Ortega lento con su parsimonia y el toro aburrido, buscando la salida o, por lo menos, su querencia. Una oreja que le debía el palco.
Roca Rey ha estado, como siempre, hecho un fenómeno. Ha estado inenarrable con su lote: los llevaba con su muñeca poderosa dónde quería él, tanto Lirón (3º3/20) como Tenista (6º Ventana de Puerto 4/20) no tenían otra opción que acatar la voluntad de Roca. No sigo. Para no desilusionar a los grandes amantes del teatro taurino, teatrillo, les remito a otras crónicas. Este nuevo género me es ajeno.