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TOROS

Crónica taurina | Las Ventas: el don de emocionar

Crónica taurina | Las Ventas: el don de emocionar
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(Foto: Efe)
lunes 02 de septiembre de 2024, 08:22h

El toro es el protagonista de las tardes de septiembre en las Ventas. El concurso entre los tres de Saltillo y Valdellán se resolvió a favor de los primeros. El hierro de Valdellán carecía de fuerza. Damián Castaño se llevó el premio por la mejor cuadrilla y las faenas más cuajadas. Sin embargo, no tocó el pelo por el manejo de la espada. Una tarde de gran interés, de las faenas en constante construcción y nada premeditadas. Algunos toros fueron ovacionados de salida por su imponente presencia, pero las ovaciones al arrastre resultaron ininteligibles: con tales honores ha despachado el público tanto a los ejemplares carentes de fuerza o justos de trapío.

Astudero (1° Saltillo 12/19), ahormado con el capote, fue mal picado, desatando una protesta muy sentida contra Francisco José Navarrete. Un bicho de 621 k. comenzó la faena tirando cabezazos por ambos pitones. Sanchez Vara lo aguantó, esperó, tragó el peligro, pero todo en vano porque la espada se atascó: dos intentos tomando de largo al animal que apuntaba directamente al pecho. Descabello a la primera. La faena a Marmolejo (4° Valdellán 11/19) fue corta. El toro astifino a más no poder, arremetía con ahínco, descabalgó dos veces al varilarguero, pero salió del encuentro tocado de manos. Sánchez Vara puso los tres pares muy reunidos, coronando el tercio con uno al violín, pero con una muleta el contrario se iba doblando. No quedaba más opciones que abreviar. La espada se fue baja.

Rubén Pinar y Tiburoneto (2° Saltillo 11/19) se enfrentaron en los medios y se midieron por ambos pitones: el repertorio del toro variaba entre cabecear y doblarse. Aun así, el diestro lo abordó, hizo una faena completa, y coronó la obra con una estocada entera y de buena ejecución. Ovación al arrastre y un saludo. Huerfanito (5° Valdellán 4/20) fue otro cantar: iba agotado antes de llegar a las banderillas con lo cual la faena no logró mantener interés. La espada cayó baja.

Damián Castaño levantó al público de sus asientos: dos faenas a compás cerrado, verticales, dieron una gran profundidad a los muletazos. Morisqueño (3° Saltillo 1/20) fue el toro mejor lidiado. Salió abanto, mas iba creciendo: tomó las tercera vara desde la máxima distancia. Muleta en la mano zurda desde el principio, Castaño engarzaba las breves series a pies juntos, alargando los naturales hasta redondearlos, rematando las tandas con trincherazos desmayados o largos pases de pecho. Una vuelta al ruedo. Hechicero (6° Valdellán 1/20) iba prendido del capote con alegría. Al trocar la seda por percal, el morlaco acudió de lejos, el torero le llevó por derechazos y naturales, ejecutados con gusto y elegancia. El diestro, con la montera calada, calculó los tiempos y las querencias para redondear la faena. Los naturales volvieron a poner al público de pie.

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