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TOROS

Crónica taurina. Las Ventas: el sordo peligro de los Victorianos

Crónica taurina. Las Ventas: el sordo peligro de los Victorianos
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(Foto: EFE)
domingo 06 de octubre de 2024, 09:19h

Victoriano del Río es una ganadería curiosa, de dos pistas: una para los figuras y otra para ocasiones especiales. Hoy ha sido de las especiales: echaron a los seis toros con el comportamiento traicionero de marrajos que bastaron para desanimar al público y dejar a Borja Jiménez y a Fernando Adrián sin trofeos y con pocas opciones. Fue una de esas tardes cuando salir ileso es todo. Sin embargo, la gracia es que los sentenciados han sido los toreros: se les echó la culpa por no llegar a la altura del “gran” ganado, cuando éste tenía poco, pero muy poco que ver con los toretes que salen para Roca, Talavante y otros “grandes”. La vida es así, una camada sale bien y otra mal, dirán los responsables. Para más inri, los picaron muy medido, por no decir poco, ya que su flojera era proverbial. La actuación de las cuadrillas estuvo bien en general. El picador M. J. Ruiz ‘Espartaco’ fue ovacionado.

Fernando Adrián citó a porta gayola a Bisonte (1º 10/19). Una larga de rodillas y un ramillete de verónicas le regalaron la primera ovación. José Antonio Barroso estuvo irreconocible, comparando la tarde de ayer: midió las varas y no barrenó. La faena comenzó por estatuarios, el toro iba brusco. A medida que transcurrían las series el toro iba resabiándose, aunque se dejaba llevar con la mano derecha. Al natural cabeceó y no se dejó. El estoque cayó muy bajo. Ovación al arrastre exagerada. Derramado (3º 12/19) no era trigo limpio desde el principio: tomó la muleta rozando los alamares para avisar al diestro y la faena se quedó ahí. Adrián se quedó desconcertado y el toro se ha vuelto amenazador. Una estocada casi entera y por derecho. Su último, Amante (5º 2/19), salió manso, se aculaba a las tablas después del primer tercio. Adrián sacó todo el amor propio para esta faena, obviando todos los riesgos frente a un marrajo que le buscaba e iba a por él. Comenzó arrodillado y se llevó el primer golpe, alternó las manos en las series y se impuso al morlaco y a sí mismo. Salió ileso de todas las tarascadas. Un milagro. Acabó su actuación con temerarias bernardinas que levantaron una protesta por su insensatez. La estocada mal. Una tormenta de protestas y aplausos.

Borja Jiménez citó a sus tres enemigos a porta gayola. No perdió tampoco ni un solo quite apostando por la variedad y las cercanías. Enamorado (2º 8/19) salió pasito a pasito probando los nervios del matador. Espectacular fue el saludo capotero de verónicas. La faena mereció el prólogo: sentado en el estribo, Borja llamó al toro distraído. La primera serie de verticalidad perfecta en un terreno de un pañuelo, a la que sucedieron otras por ambas manos, cada vez más cerca e hincando la rodilla en el albero. Pinchó al toro inamovible. Aviso. Y a la segunda la estocada casi entera, pero la petición fue minoritaria. Bueno, mejor una vuelta al ruedo que dos orejas por una vulgaridad. Impuesto (4º 10/19) fue toreado con la mano baja, lo enroscaba a la cintura en primeras series por ambas manos hasta que empezó el toro a maliciarse. Con la espada acertó a la segunda. Barbuquejo (6º 3/20), alto, zancudo, se paró en seco al tomar los primeros capotazos. Apoyado en las tablas, Borja le mete en la faena a pesar de su desgana y le provoca, se cruza buscando su celo. Mas el toro no tuvo ni bravura ni fondo: iba apático y desarmaba. La estocada defectuosa.

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