De vuelta al Bernabéu, el equipo respondió a Ancelotti (4-0). Triplete de Vinicius y primer gol de Bellingham. El ansiado cambio de actitud ganó a las lesiones de Rodrygo, Militao y Lucas Vázquez.
Hay veces en las que parecería que el destino se ha puesto en contra. Es en esas ocasiones cuando el ser humano muestra su verdadera esencia. Algunos se compadecen y achican mientras que otros contemplan el contexto como una oportunidad idílica para dar un pase al frente. Carlo Ancelotti reflexionó sobre esto en la previa de la visita del Osasuna al Santiago Bernabéu e instó a sus futbolistas a tomar el segundo de los caminos. Pues bien, como si de una señal mística se tratase, este sábado todo se torció más para el Real Madrid y el equipo respondió como debería hacerlo un campeón reinante de LaLiga y la Liga de Campeones.
El técnico italiano sigue su proceso de investigación aunque estemos ya en noviembre. No ha encontrado todavía la manera de suplir a Kroos, ni de encontrar el equilibrio colectivo y el funcionamiento automático en ataque. Este mediodía regresó al 4-3-3, un sistema familiar que ha escapado de la sangría de goles recibidos en Chamartín durante los tres últimos partidos (nueve goles concedidos y un ratio de remates concedidos no visto desde hace casi una década). Colocó a Camavinga en el rol de pivote defensivo para suplir al cuestionado Tchouaméni y fijó a su lado a Fede Valverde.
El Madrid mejora su actitud
Esta medida evidenció la lucidez de Eduardo como recuperador. Su astucia le convierte en un especialista, aunque su fútbol pida campo que recorrer hacia adelante. Cumplió de sobra en esta fecha con la función destructora al mismo tiempo que la vuelta de Rodrygo al once aportó más solidez al conjunto. El brasileño añade trabajo sin balón y abre el campo con su amenaza por la derecha, elemento éste fundamental para mejorar la armonía ofensiva merengue. Con esas piezas sobre el césped, estaba llamado el favorito a ganar enteros en cuanto a rendimiento y se tomaron el reto en serio.

Salieron concentrados, con gran actitud e intensidad. Esa es la mejor receta para arrinconar las sospechas que arrastran (están corriendo seis kilómetros menos por partido en la competición europea que en el curso pasado). Con esos cimientos consiguieron apocar a los enrachados navarros -llegaban en la quinta plaza liguera y en una inercia de tres victorias seguidas y mismo número de porterías a cero encadenadas, sólo ellos han ganado al Barcelona- y se adueñaron la posesión hasta el descanso (67%). Los visitantes sólo remataron una vez en el primer acto, un intento lejano y a las nubes de Bretones.
Rüdiger ejecutó a la perfección el cuerpeo ante el goleador Budimir -lleva seis dianas y la temporada pasada llegó a las 17-, neutralizando el principal desahogo de un bloque 'rojillo' que se limitó a cerrar filas. Eso sí, no se encerraron y compitieron con la zaga en bloque medio. Acumularon peones en los pasillos interiores y complicaron los avances a un Madrid que desembocaba siempre en los costados, con Rodrygo y Vinicius activos. Llegaron entonces los avisos iniciales, con remates sin filo de 'Vini' y de un Kylian Mbappé tan participativo como falto de puntería.
El mejor partido del curso en el peor momento
El francés se movió con libertad en el frente de ataque, cayendo a las bandas y intercambiando la posición con sus compañeros de línea. Y recordó su jerarquía en las conducciones a los paganos. Aún así, no supera el bloqueo anotador y el primero en probar los guantes de Sergio Herrera fue Rodrygo, con un latigazo desde la frontal que hizo volar al portero -minuto 15-. Justo ahí se desencadenó la sombra sobre los capitalinos: Goes se lesionó en el 17, Militao sería retirado en camilla en el minuto 28 -preocupación severa en el club por su rodilla derecha- y Lucas Vázquez no volvió en la reanudación. Tres dolencias sobrevinieron a un escuadrón perseguido por la dudas.

Con ese panorama emergió la vigencia de la reflexión de 'Carletto'. Era el punto de inflexión, dificultad agudizada, y los jugadores madridistas aceleraron para reivindicar su pedigrí. En el minuto 31 completaron la primera circulación con buen ritmo de pase, de lado a lado, y Catena despejó in extremis en centro de Fede Valverde. Esta acción inauguró el crescendo que concluyó con un 2-0 en el marcador y nueve remates realizados antes de encaminarse a vestuarios.
Tomó el mando Jude Bellingham con una asistencia y la diana inaugural de su cosecha. En el 35 robó arriba una pelota y asistió para que Vinicius marcase, a toda velocidad, con un disparo que se coló por el palo corto; y en el minuto 42 amortizó un pase en profundidad extraordinario del canterano Raúl Asencio -21 años, debutante meritorio en el centro de la zaga y relevo de Militao-. El inglés se escapó y dibujó una vaselina delicada que puso en pie a la tribuna. Sin duda, ha sido el principal perjudicado por lo ocurrido en el mercado de fichajes al tener que retrasar su posición. De nuevo demostró su trascendencia si puede llegar al área. Si juega sin amarres.
Vinicius resuelve
El plan de Osasuna quedó en la lona y en vestuarios el segundo entrenador Dani Pendin -Vicente Moreno sigue sancionado aunque estuvo en Concha Espina, recién llegado de ayudar a mitigar los efectos de la dana en su pueblo, Massanassa- ordenó aumentar la ambición. No había nada que perder, así que subieron líneas. No les había salido el intento de desbordar a Fran García con Areso y Rubén Peña, pero se soltaron. Mas este Madrid, al fin enchufado, no les permitiría ninguna alegría. Y con espacios que recorrer, selló una goleada liderada por Vinicius.
Mbappé le regaló un balón propicio en la reanudación, mas cruzó demasiado su zurdazo. No volvería a fallar. En el 62 Lunin atrapó un córner y sacó en largo hacia la galopada eléctrica de 'Vini', que sentó al meta visitante y anotó a placer; y en el 69 Brahim Díaz pescó un balón suelto tras la presión efectiva de su equipo y el Balón de Plata rubricó su 'hat-trick' con un muestrario mareante de amagos que anuló al arquero rival. Hasta ahí llegó la competitividad de un sistema 'rojillo' que no pudo disfrutar de la clase de Aimar Oroz. Herrera fue su mejor jugador y sus paradas evitaron que la orgullosa respuesta merengue a los críticos acabase en sonrojo navarro.
Ficha técnica
4- Real Madrid: Lunin; Fran García, Rüdiger, Militao (Asencio, min. 30), Lucas Vázquez (Modric, min, 46); Camavinga, Fede Valverde, Jude Ballingham (Arda Güler, min. 75); Vinicius (Endrick, min. 75), Rodrygo (Brahim Díaz, min. 20) y Mbappé.
0- Osasuna: Sergio Herrera; Bretones, Boyomo, Catena, Areso; Lucas Torró, Jon Moncayola (Íker Muñoz, min. 82), Aimar Oroz (Raúl García, min. 72), Rubén Peña (Rubén García, min. 59); Bryan Zaragoza (Arnáiz, min. 82) y Budimir (Moi Gómez, min. 72).
Goles: 1-0, min. 35: Vinicius; 2-0, min. 42: Bellingham; 3-0, min. 62: Vinicius; 4-0, min. 69: Vinicius.
Árbitro: Mario Melero López. Amonestó a Catena y a Lucas Torró.
Incidencias: partido correspondiente a la 13ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu (Madrid).