Gran partido de las españolas contra el favorito Chelsea, que se impuso al remontar en un lapso horrible de la sevillana (1-2). Las merengues, a cuartos como segundas.
El Real Madrid femenino afrontaba este martes uno de esos partidos de altura que se esperan durante años. Aunque suene a exageración teniendo en cuenta que estamos en diciembre, el simbolismo que encerraba la visita del Chelsea al estadio Alfredo di Stéfano excedía al marco de la sexta jornada de la Liga de Campeonas. El equipo español jugó contra uno de los favoritos para conquistar la corona europea y, además, uno de esos clubes a los que los años transforman en 'bestia negra' (nunca les han vencido). A esos ingredientes se añadía que si ganaban las locales accederían a los cuartos de final del torneo continental como primeras de grupo, lo nunca visto en la historia de la sección. En resumen, se presentaba esta noche la oportunidad de dar un salto de categoría y de calibrar la salud del proyecto. El resultado no acompañaría, sí las sensaciones. Ya están a la altura de las mejores.
Alberto Toril alineó al once que más confianza le aporta, con el añadido de sacrificar el rol de tercera delantera para aglutinar más equilibrio. Había dado descanso a buena parte de las titulares el fin de semana pasado en la remotada de Coruña, dentro de su política de rotaciones, de modo que la plantilla llegaba en plenitud. Se cayeron la atacante Feller y la enrachada Alba Redondo, e incluyó en la propuesta a esa cuarta centrocampista que tomó la forma de Melanie Leupolz, una exjugadora del bloque londinense que es vital para preservar el buen funcionamiento del colectivo. Completó un rendimiento impresionante en el papel de pivote destructor, cubriendo todas las grietas interiores que buscaban las visitantes. Solidificó una seguridad táctica de la que brotaría el sensacional primer tiempo que redondearon sus compañeras.
Gran arranque madridista
Aprendieron del debut en esta edición de la competición. En Stamford Bridge cayeron por la mínima mas encajaron un gol en el segundo minuto. Esto no podía volver a ocurrir así que saltaron al verde con la intensidad y el compromiso tocando máximos. En consecuencia, avisaron rápido con un robo alto de la fundamental Angeldahl y un zurdazo de Caroline Weir que estrenó los guantes de la portera Hampton. Las inglesas trataban de presionar pero las madridistas volaban en el inicio y mostraban una lucidez vistosa para salir combinando desde atrás. Por esta fórmula desactivaron la personalidad del bloque preparado por Sonia Bompastor y pescaron un 1-0 precoz que llamaba a grandes cosas. En el minuto ocho nació una red de pases por la banda de la protagónica Sheila García, Weir giró el ataque de lado para que Olga Carmona ganase el duelo a Lucy Bronze y Linda Caicedo asistiese a la '10' escocesa, que inauguró el marcador. Remató de primeras dentro del área y la guardameta se 'tragó' la parábola.
En esta ocasión las sorprendidas eran las británicas y quisieron responder con más valentía posicional. Sin embargo, Leupolz y compañía negaron el peligro sobre el arco defendido por Misa Rodríguez antes de la media hora. La canaria sólo intervino en un zurdazo combado de Reiten que conjugó con agilidad -minuto 13-. Controlaba la posesión el sistema isleño, mas la amenaza era española. Angeldahl estiraba a su dibujo con su facilidad para romper líneas y Sheila se filtraba. De ese costado emanó otro pase al centro con el que Weir sentó a Beever-Jones y Nüsken antes de asistir para el zurdazo cruzado de Olga que rozó el poste -minuto 26-. Se imponían las aspirantes a las favoritas con total justicia y merecimiento. El plan de Tori y la concentración demandada marchaban viento en popa.
El problema es que a las 'blues' no se les tambalea durante mucho tiempo y en algún momento despiertan. Por algo son líderes de su liga con seis puntos de colchón y lo habían ganado todo este curso hasta que el Leicester les arrancase un empate hace días. El millonario diseño del Chelsea está construido para reclamar la cima del fútbol femenino y no es fácil resistir a ese potencial. Llegaron a Valdebebas con bajas sensibles -Sam Kerr, Lauren James y Rytting Kaneryd- si bien su vestuario posee una lista inagotable de armas. En esta fecha eligieron en punta a Mayra Ramírez, la estrella que asombró en el Levante. Y la potente colombiana, que saca casi 20 kilos a alguna de las defensas madrileñas, chutó fuera en el minuto 30 después de arrasar en el cuerpeo a María Méndez y a Lakrar.
Con todo, ambas aguantaron con solvencia el resto de envites, con especial mención al desempeño de la zaguera francesa -que se había recuperado a tiempo de una dolencia-. Asimismo, el achique local cerró la puerta al acelerón repentino londinense y sólo permitió un par de centros venenosos de Bronze -el del minuto 28 se marchó por encima del larguero y al del 29 no llegó Reiten de milagro-. Nüsken creció en este lapso y a las merengues les costaba acaparar la redonda para bajar el ritmo o trazar transiciones. No tuvo su día Bruun, la talentosa delantera que aguanta y reparte balones de espaldas a la portería como nadie. Sin ese desahogo les tocó aferrarse a una solidez en el repliegue que llegó sin un rasguño al intermedio. El dispositivo anti-aéreo funcionó y Misa trabajó únicamente en el disparo angulado de Charles tras un pase en profundidad de Millie Bright, justo antes del camino a vestuarios.
Los errores empañan la tarde
En la pausa el balance local abrazaba el notable. Chutaron las mismas veces que sus ilustres oponentes y estaban en ventaja. Pero Bonpastor debió compartir el diagnóstico y no esperó. Había perdido por lesión a Reiten -metió a la incansable guerrera Hamano- y dejó en la banca a Mayra para dar entrada a Catarina Macario. Esta brasileña -nacionalizada estadounidense- de 25 años ya fue campeona de Europa en Lyon y demostraría su pedigrí nada más acceder al campo. Su escuadrón volvió a subir la tensión en la reanudación, con un ejercicio de dictadura física impresionante. A base de músculo y fuerza encerraron a un Madrid que ahora capeaba el vendaval con agonía. Y un envío horrible de Toletti -de discutible actuación, imprecisa en el pase decisivo- derivó en un gol anulado a Macario en el primer minuto del segundo acto. Era el aperitivo de lo venidero.
Acto y seguido Bruun perdió la pelota, Cuthbert puso en vuelo a la estadounidense y ésta conectó un zurdazo desviado por muy poco. Apretaban de verdad las inglesas y la resistencia madrileña se rompió por el vértice de su capitana. Olga Carmona encadenó dos errores trascendentales, impropios de una campeona del mundo, en un corto espacio de tiempo. Quizá esté pagando la falta de respiro -lo ha jugado todo esta temporada-. En el minuto 51 cometió un penalti infantil al picar en el anzuelo que le puso Macario y la atacante colocó en el ángulo el lanzamiento posterior para empatar. No habían transcurrido ni cinco minutos cuando un disparo desviado por Kaptein le pilló con los brazos totalmente despegados del cuerpo y le golpeó en la mano. Otro penalti. Otra imprudencia. Macario facturó la remontada con otra pintura de transformación. Trueno a la escuadra por el mismo sitio.
De pronto dos fallos de la lateral sevillana complicaron el examen a las madridistas. Lo bueno es que quedaba mucho para el final y la ocasión para demostrar el poso competitivo del equipo seguía vigente. Lo entendieron las jugadoras y se pusieron a la faena con determinación. Y con un carácter reseñable. Subieron líneas y revoluciones, y emergieron las lideresas para comandar la sinfonía. Angeldahl desenfundó varios cañonazos desde media distancia que hicieron estirarse a Hampton -minutos 58 y 59- y remató cerca de la madera un centro -minuto 68-; Leupolz casi marca en una falta lateral que tocó el travesaño -minuto 67- y tras una pared fulgurante -minuto 70-; y Weir probó suerte sin tino en un intento claro dentro del área -minuto 72- y en un lanzamiento de falta desde la frontal que se le marchó arriba -minuto 84-. Para entonces Toril había recurrido al desborde de Feller y Athenea. Las dos lucieron eléctricas -puede que entraron tarde- en un desenlace infructuoso en lo estadístico y, a la vez, valioso en lo anímico. Irán a cuartos de final con esperanzas bien fundamentadas.
Ficha técnica
1- Real Madrid femenino: Misa Rodríguez; Olga Carmona, María Méndez, Lakrar, Sheila García; Leupolz, Angeldahl, Toletti (Athenea del Castillo, min. 73); Linda Caicedo (Feller, min. 60), Caroline Weir y Bruun (Alba Redondo, min. 60).
2- Chelsea femenino: Hampton; Niamh Charles (Baltimore, min. 71), Millie Bright, Nathalie Björn, Lucy Bronze; Nüsken (Lawrence, min. 71), Cuthbert; Reiten (Hamano, min. 40), Kaptein, Beever-Jones; y Mayra Ramírez (Macario, min. 46).
Goles: 1-0, min. 8: Caroline Weir; 1-1, min. 51: Macario (penalti); 1-2, min. 56: Macario (penalti).
Árbitro: Maria Caputi (Italia). Amonestó a Cuthbert y a Baltimore.
Incidencias: partido correspondiente a la 6ª jornada del Grupo B de la Liga de Campeonas, disputado en el Estadio Alfredo di Stéfano (Valdebebas, Madrid).