Laurent Seksik (Niza, 1962) es médico, escritor y reconocido dramaturgo, su adaptación teatral de El mundo de ayer de Stefan Zweig recibió el aplauso unánime de la crítica. Con Kafka no quiere morir obtuvo el premio Geneviève Moll de ficción biográfica. También ha publicado una biografía de Albert Einstein.
Una manera distinta de acercarnos a la obra y vida de Kafka y de atravesar un siglo tras las huellas de un gigante. “Robert, mátame o eres un asesino”, estas fueron las últimas palabras de Franz Kafka antes de morir asistido por uno de sus amigos y protagonista de esta novela, el médico Robert Kopstock.
El libro en absoluto se detiene en la muerte de Kafka y sigue el relato de los pasos de Robert Kopstock, Dora Diamant y Ottla Kafka. El primero fue un joven estudiante de Medicina que conoció al autor de La metamorfosis en un sanatorio húngaro, estando él también afectado de tuberculosis. Dora era una actriz polaca, conocida por ser la compañera sentimental de los últimos días del escritor en Berlín. Y Ottla fue la hermana más próxima al autor.
Las fatalidades de la vida habían marcado su rostro y fatigado el corazón, fiel determinación de cómo se fue apagando el genio literario. A través de su escritura, esta vez en forma de carta, el autor, entre otros hechos, nos relata la turbulenta relación de Kafka con su familia, en especial con su padre, Hermann, quien a ojos de su hijo era más cruel que los demás, esa mirada de niño con la que los artistas contemplan el mundo (p.109), tanto que el autor aludía a que su obra podría llamarse “tentativa de escapar del padre”, y escribió una célebre Carta al padre.
Kafka era judío, trabajaba como abogado en una agencia de seguros, vivió la mayor parte de su vida en Praga con su familia y escribía en alemán. Su precaria salud se agravó en el invierno de 1924, y fue trasladado a la ciudad de Viena y posteriormente, al sanatorio de Kierling, donde finalmente moriría.
El ascenso al poder de Adolf Hitler en Alemania, la caída de Praga, de Berlín, marcan la triste realidad de los protagonistas. En esta novela, conocemos las penosas vicisitudes por las que pasaron sus amigos Robert y Dora y su hermana Ottla, los tres de raza judía en la convulsa Europa de los años treinta y cuarenta del siglo pasado. De hecho, como dice uno de los personajes de la novela, Hitler fracasó en su intento de dominar el Viejo Continente, pero triunfó en su paranoico y criminal empeño de exterminar a millones de judíos: “Hitler había perdido la guerra contra los Aliados, pero la había ganado contra los judíos” (p. 366). Dividido en dos partes que recogen los años entre 1921 y 1941 y un capítulo final a modo de epílogo en el año 1972, donde ya pasadas las tenebrosas décadas, los protagonistas encuentran una vida realizada.
Laurent Seksik consigue en este libro acercarnos un poco más a la figura del autor y, sobre todo, a la de los tres personajes cuyas relaciones con él marcaron sus destinos para siempre, tres vidas que se cruzaron en torno a la de Kafka. En conclusión, nos encontramos ante una lectura recomendable desde el punto de vista histórico y sobre todo, para profundizar en la vida de uno de los escritores más importantes de la primera mitad del siglo XX.