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CRÓNICA TAURINA

Valdemorillo. Emilio de Justo: la Puerta Grande por naturales

Valdemorillo. Emilio de Justo: la Puerta Grande por naturales
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lunes 10 de febrero de 2025, 08:23h

Al reclamo del mano a mano de Emilio de Justo y Juan Ortega la plaza de la Candelaria se llenó. “No hay billetes” marcaban las taquillas desde muy temprano. Los toros de tres ganaderías José Vázquez, Parralejo y Garcigrande tenían casi la misma edad. Tenían bastante genio también. Las cuadrillas apechugaron como podían los tercios de banderillas, y los varilargueros tuvieron que aguantar serios apretujones. El capote de Álvaro de la Calle fue fundamental para salvar de peligro a los rehileteros. La presidencia muy tarda, como siempre.

Honesto (1º José Vázquez 11/20), un toro guapo, salió para Emilio de Justo, pero se dio la vuelta de campana y se resintió. El toro necesitaba más bien unos hilos y un titiritero para mantenerlo a pie. Emilio de Justo lo intentó, pero la faena no tuvo repercusión en el público por el toro mermado de cualidades. La espada sin acierto. Su segundo, Tomillo (3º Parralejo 1/21), fue protestado al salir. Escarbó, sin embargo, la faena tuvo su aquel: De Justo comenzó por los flexionados, apechugó las malas artes del contrario, y remató la serie de tandas al natural por la mano derecha. Una estocada muy corta, pero agarrada. Descabello. Un aplauso. Desprendido (5º Garcigrande 10/20) fue el último cartucho. O todo o nada. Emilio lo sabía desde el principio y salió a porta gayola. El quite por chicuelinas aguantando el arrimón y el tiempo que el morlaco tomaba para pensar. La faena comenzó con la diestra desafiando al torazo, que siempre cavilaba algo para sus adentros. Se lo llevó a los medios. Se deshizo de la ayuda y montó una faena por naturales a ambas manos que daba gusto. Precisa la colocación, el diestro fue capaz de elevar los pases de pecho a una categoría superior. La espada entera, aunque tendida, dio lugar a una incesante petición que persuadió el presidente tardo. Dos orejas.

El colorado Pesimista (2º José Vázquez 5/20) fue una pintura de toro. Tenía cierta flojera en las manos, pero la superó al llegar a la muleta. Ortega construyó una faena con el prólogo por flexionados, abordando al toro llevándolo a los medios. Templaba la mano, pero el animal aprovechaba el ralentí para buscarle los machos. Bellos pases de suprema elegancia, pero la estocada acabó en los blandos. Algodón (4º Garcigrande 11/20) no se sostenía bien de pie. Había que esperar el primer par de banderillas para que el presidente se enterase. Salió Repatriado (4ºbis Garcigrande 11/20). Parecía una pintura. Una pintura rupestre de la cueva de Altamira. Un bisonte de toro fue abordado por el capote fino de Ortega, sobre todo, en el quite de chicuelinas. Suave y medido, el diestro sacó al toro a los medios. Se plantó ahí e hizo una faena ajustada, sin mucho mando, pero sorteando el peligro de curiosa manera: agarrándose al toro. La espada mortífera, pero desprendida. Turronero (6º Parralejo 12/20) iba enganchando la muleta al rematar todas las embestidas. Juan Ortega al no hacerse con el mando, resistió con valentía las asperezas del contrario y tuvo que reconciliarse con el premio por la faena del año pasado.

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