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ORIENT EXPRESS

La UE contra China

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 16 de marzo de 2025, 20:25h

La aprobación de la Resolución del Parlamento Europeo, de 12 de marzo de 2025, sobre el Libro Blanco sobre el futuro de la defensa europea supone un endurecimiento de la política de la Unión Europea respecto de la República Popular China.

Además de varias referencias a lo largo del texto, la resolución dedica un párrafo completo a valorar la amenaza que el país asiático supone para la Unión: «Considerando que, movida por la ambición de convertirse en una superpotencia mundial, China está erosionando el orden internacional basado en normas mediante la aplicación de una política exterior y unas políticas económicas y de competencia cada vez más estrictas y hostiles, y la exportación de productos de doble uso desplegados por Rusia en el campo de batalla contra Ucrania, lo que pone en riesgo la seguridad y los intereses europeos; que China también está invirtiendo enormemente en sus fuerzas armadas, utilizando su poder económico para acallar las críticas en todo el mundo, y está haciendo todo lo posible por afirmarse como potencia dominante en la región indopacífica; que China, al intensificar sus acciones de confrontación, agresivas e intimidatorias contra algunos de sus vecinos, en particular en el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional, plantea un riesgo para la seguridad regional y mundial, así como para los intereses económicos de la Unión».

Así, en síntesis, la resolución considera que, en general, el apoyo de la República Popular China a la Federación de Rusia «pone en riesgo la seguridad y los intereses europeos» así como, en lo que se refiere a la situación en los estrechos y el mar de China Meridional, «la seguridad regional y mundial».

Resulta interesante observar que el texto de la resolución se ha redactado bajo la dirección del comisionado de Defensa, el lituano Andrius Kubilius, y de la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, la estonia Kaja Kallas, cuyo nombre, por cierto, sonó en su día como secretaria general de la OTAN. Lituania y Estonia han sido dos de los países que han mantenido posturas más críticas hacia Pekín. En el caso lituano, a finales de 2021, ya protagonizó varios incidentes con la República Popular China a cuenta de las relaciones de Vilna con Taipei y las advertencias sobre los riesgos de censura y de fallos de seguridad respecto de los teléfonos móviles de fabricación china. Estonia, por su parte, anunció la autorización de apertura de una oficina de representación de Taipei en el país báltico.

Las reservas de Lituania y Estonia no se limitan al plano diplomático y político. El informe sobre amenazas que ha publicado hace poco el Servicio de Defensa, Inteligencia y Seguridad de Lituania advierte expresamente que caracteriza a China como amenaza para la seguridad de Occidente y, en particular, de Lituania. En la misma línea va el informe publicado este año por el Servicio de Inteligencia Exterior de Estonia. Los dos países bálticos coinciden en percibir a la República Popular China como un peligro para Europa. Esta valoración del país asiático la encontramos, también, en la Resolución del Parlamento Europeo, de 12 de marzo de 2025, sobre el Libro Blanco sobre el futuro de la defensa europea. Probablemente sea esta consideración de China como amenaza el mayor punto en común que hoy conservan Bruselas y Washington a pesar de sus diferencias respecto de Ucrania, Rusia y la guerra.

Sin embargo, las relaciones con la República Popular China distan de ser materia de consenso en la Unión Europea. Quizás la mayor paradoja sea la de Alemania, que la considera al mismo tiempo socio, competidor y rival sistémico como señala la Estrategia sobre China del gobierno federal alemán. La República de Hungría es un socio estable de la República Popular China, cuyas inversiones en el país centroeuropeo ascendían a más de quince mil millones de euros en 2024 y suponían casi el 60% de la inversión directa. El gobierno español, por su parte, ha tratado de estrechar vínculos con la República Popular China en sendos viajes de los años 2023 y 2024 así como en el anunciado para abril de este año.

No debe, pues, sorprender la operación policial en Bélgica contra los cabilderos de una de las mayores empresas chinas de telefonía. Se ha prohibido la entrada al Parlamento Europeo de algunos de sus lobistas, se han registrado las oficinas de la empresa en Bruselas y 21 domicilios en la capital belga y en Portugal. También se han precintado despachos en la Eurocámara.

Todo parece indicar que, a medida que la Unión Europea se prepara para un nuevo choque con la Federación de Rusia a propósito de Ucrania -se habla incluso de desplegar tropas y de situar al país bajo el paraguas protector nuclear de Francia- y se adoptan resoluciones como este Libro Blanco, la presión sobre la República Popular China, las empresas chinas y sus intereses económicos y comerciales irán en aumento en el espacio de la Unión.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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