Los toros de Palha salieron bravos, fuertes y hasta nobles. Los toreros llevaban una idea preconcebida contra los astado. Los trataron como a marrajos peligrosos sin averiguar siquiera su genio. No hubo lidia, tampoco destacadas faenas. Los toros fueron al caballo de lejos, se llevaron unas varas feas y mal puestas, barrenadas hasta la saciedad. ¡Qué malos los varilargueros! ¡Qué de trampas tienen para engañar al público y desgraciar a los toros! Juan Carlos Rey se desmonteró por un magnífico tercio de banderillas a Saltillo (3º), pero sus compañeros corrieron en desbandada en el último toro (6º).
Barberito (1º 9/20) fue un ejemplar espléndido. De gran guapeza y porte. Aguantó la mala lidia con dignidad, sin ensañarse con nadie. Rafaelillo salió a por él con muy mala cara. ¿No quería torear? ¿No le gustaba el flequillo pelirrojo de su oponente? No lo sabremos, pero lo trató a tirones, a muletazos de desgaste, como si fuera un morlaco tobillero de viejos tiempos. Aplaudido en el arrastre. Con Belo (4º 12/20), el diestro ha ido a peor: comenzó castigando por doblones y enseguida pasó ¡a macheteo! Con este comienzo se descompone hasta el más paciente del público, pero el toro maleado ya no sabía por dónde ir y a qué embestir mareado por la tela roja.
Genovés (2º 9/20) fue el único que marcó una clara querencia al pisar el ruedo. Se hizo dueño de la plaza. La faena de Juan Leal fue de mucho peligro porque el diestro se tomó muy a pecho la resistencia del animal a hacer lo que él creía adecuado y se empeñó en hacerle adornos que normalmente sólo aguantan unos toros de carril. Camarito (5º 8/19) puso a prueba la paciencia de Juan Leal quien le esperaba a porta gayola. Se salvó de milagro porque el toro le persiguió haciendo el hilo. Se llevó un golpe en el pecho al entrar a matar. La sinceridad es lo que no le falla a este torero.
Saltillo (3º 9/20) y Gitanito (6° 1/21) no pudieron lucir ninguna de sus cualidades. Francisco de Manuel no sabe estar en la plaza. No sabe lidiar ni torear de muleta.