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CRÓNICA TAURINA

San Agustín del Guadalix. Damián Castaño hace historia a pesar de la espada

San Agustín del Guadalix. Damián Castaño hace historia a pesar de la espada
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domingo 27 de abril de 2025, 19:27h

Sí, Damián Castaño ha hecho historia en San Agustín del Guadalix a pesar de la espada. Los seis toros de Dolores Aguirre fueron fieros, fuertes, y cada uno con un ramillete de complicaciones propias de su casta. Los varilargueros hoy ya no se han esmerado tanto, el propio premiado, Gabin Réhabi bajó mucho el listón del amor propio y pasó por uno más del montón. No hubo varas reseñables, pero sí unos pares de banderillas. Por ejemplo, los de Iván García, también hubo algunas espantás cuando el toro se hacía el dueño de la plaza. El público mostró su cara más desagradable pasando de “exigente” a impertinente y tacaño, con dejes de poco entendido. En fin, cuando hay un toro bravo en la plaza todo el mundo sale retratado.

Hay muy pocos toreros en lo más alto de escalafón capaces de imponerse a tantas complicaciones que pasaron hoy por el coso lleno de San Agustín. Carafea (1º 12/20 nº19) tuvo clase en su embestida: iba franco y Damián Castaño le hizo una faena limpia sin afectaciones. Levantando al público de los asientos con las tandas al natural. Salado (2º 11/20 nº2) exigía más esmero todavía. Iba a la pañosa como si asaltara un castillo. Se lo pensaba. El diestro le esperaba, se cruzaba y, finalmente, remató con tandas de esmerados muletazos. Cigarrero II (3º 12/20 nº30) salió despacito, como un señor, y se hizo dueño de la plaza. Con los doblones, hinojo en tierra, Castaño lo abordó y metió en la cesta: nadie esperaba esta faena de un “novillote”. Ridículos quedaron los comentarios oídos entre el respetable. Fue un señor toro que pocas veces pisa los cosos de primera.

Langosto (4º 11/20 nº41) ovacionado al salir, tenía un genio peculiar. Se lo pensaba, embestía acortando las embestidas, se paraba a reflexionar de nuevo y luego se disponía a asaltar a la flámula impuesta por la mano del diestro para amoldar su fiereza a doblones y a mano baja. Pitillito (5º 1/21 nº50) era una guapeza. Sin embargo, miraba y rebuscaba como un marrajo. Damián Castaño aguantó las malas mañas del contrincante y le sacó provecho para una faena redonda… Un instante y teníamos una cogida, unas pisadas, y de todo… El torero se repuso en un momento, aguantando la cornada de Las Ventas y el golpe fuerte de ahora. Carafea (6º 11/19 nº45) cerraba la tarde llevando un velamen que si lo sueñan los “figuras” no duermen en tres días. EL temperamento indomable por mansurrón, se le iba la alma por irse a las tablas. Damián Castaño supo imponerse en a su mansedumbre y consintió el cambio de terrenos, donde redondeó su obra dejando un gran regusto con largas series de muletazos largos y valientes.

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