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FERIA DE SAN ISIDRO

La crónica taurina en El Imparcial. Las Ventas: gran tarde de toreo

La crónica taurina en El Imparcial. Las Ventas: gran tarde de toreo
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(Foto: EFE / JJ Guillen.)
domingo 11 de mayo de 2025, 09:07h

La tarde de ocho toros. Los de El Pilar han sido de variado comportamiento, grandes, pero dos de ellos con más peso (609k y 610k) han sido devueltos por falta de fuerza. Roberto Martín Jarocho lidió con acierto al segundo sobrero. La mayoría de los tercios de varas han sido inenarrables por su mejorable ejecución.

David Galván demostró su aquilatado toreo ante dos contrarios con sendas complicaciones. Burredor (2º 1/21) se ceñía, se aquerenciaba y poca esperanza había entre el respetable. Al plantar el pie en el albero, Galván tiene el poder imperceptible, innegable e irresistible para el astado: el animal acometía sin fijeza, cabeceando y sin estilo los primeros muletazos. Todos daban por perdido el asunto. Galván hizo una faena impresionante sin un enganchón, llevando al burel a los medios, marcando su camino y manteniéndolo en los terrenos con aterciopelado pero férreo mando. La petición no atendida por una mediocre presidencia. Una vuelta al ruedo muy merecida. Sembrador (5ºbis Castillejo de Huebra) sustituyó al titular, Campanero (5º1/20). El de Castillejo, el sobrero, tenía otros planes para esta tarde: salió con el mal genio de uno a quien le molestan a deshoras. Cargó la suerte desde el primer flexionado y lo apostó todo para ganar este duelo. Lo que siguió fue un encaje de tandas esmeradas, esperas imprescindibles para mantener al contrario y, de nuevo, con el temple y belleza, sin que le haga una arruga la muleta.

Víctor Hernández aúno la quietud y empeño para abordar a los dos personajes de su lote. Busca-Oro (3º2/20) fue un bicho con sentido y mucho genio: perseguía al diestro buscando más allá de la muleta, volviéndose veloz para entrampillarle. El torero se sobrepuso a sí mismo y poco a poco ahormó al toro. Su esfuerzo ha sido reconocido y paseó un trofeo. Renacuero (6º3/21) no aguantó más allá de la varas. Salió Riojanillo (6ºbis 6/19) de Villamarta. Un bello ejemplar de casi seis años se emplazó observando el espectáculo con curiosidad. No era fácil persuadirlo a embestir, pero Jarocho lo hizo con un par de lances. Víctor Hernández comenzó por estatuarios y, para evitar el aburrimiento del contrario hiló una faena de tandas valiosas por ambas manos, llenas de miradas, empujones y de esfuerzo.

Diego Urdiales apostó por las varas y no por la faena: una vara valía tres y la faena se agotaba en media docena de muletazos. Toreando a Burriño (4º2/20) sucedió algo inaudito: quien se retiraba a los chiqueros fue el diestro, perdiendo el terreno. La espada de defectuosa ejecución.

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