Los toros de Pedraza de Yeltes demostraron que la mansedumbre es una de las características más sutiles del toro. El sexteto tenía distintas edades de 2019 a 2021, el peso oscilaba desde 595 a 667 kilos. Se daban unas espantás al ver un lance del capote, iban al caballo como bravos y acababan en los terrenos de los chiqueros o arrimados a las tablas. Borja Lorente fue el autor del mejor tercio de varas: el toro tomó tres varas casi desde el centro del ruedo. Desgraciadamente, Gustavo Martos protagonizó el tercio peor ejecutado con diferencia. Los mejores pares fueron de Juan Carlos Rey y Jesús Robledo Tito. Raúl Ruiz lo bordó lidiando con el capote. La mejor lidia resultó en una oreja para el diestro y una vuelta al ruedo a un toro encastado y con sorda bravura. Fue muy bien lidiado.
Román todo esfuerzo, voluntad y empuje sacó una faena del pozo seco: Bello (1º2/21 n°61) manseaba, se defendía, y en un pase de arrimaba al diestro, en el siguiente se rajaba buscando el refugio. Mucho mérito, pero la espada al segundo intento y cayó defectuosa. Su segundo contrario, otro Bello (4º3/21 nº67), comenzó con ganas de embestir, pero algunos desajustes hicieron que la obra quedase sin relieve y la espada la echó en el olvido. Román es uno de los toreros que siguen cargando la suerte y no simplemente echan la pierna atrás para aliviarse.
Jesús Enrique Colombo hizo un quite muy ceñido y puso seis pares de banderillas de parecida ejecución, pero de diversa colocación. Holandero (2º 10/20 n°26) estaba dispuesto a ceder ante la decisión de Colombo, ser copartícipe de las tandas, pero paulatinamente desplazaba al diestro a su querencia en chiqueros. Colombo hiló unas tandas por ambas manos y se adornó con una variedad de pases. Holandero (5º5/21 n°66) tenía peor aguante que su homónimo. Desarmó a Colombo, y le amenazó con represalias. La faena resultó muy larga. Otra estocada muy caída.
Isaac Fonseca cortó una oreja a Brigadier (6º12/20). Fonseca lo citó de lejos y de rodillas. La mole de toro se movía con agilidad persiguiendo la pañosa que dibujaba sendos derechazos, probado al natural y vista la desgana del enemigo a pasar por ahí, Fonseca cambió de mano, remató la faena con soberbias y breves tandas. Tuvo que matarlo en las tablas al segundo intento. Su primero, Burrecato (3º10/19), iba veloz, embestía con ahínco las primeras series, mas se paró a la tercera y no hubo manera de rematar la obra. La espada quedó defectuosa.