Los seis de Fuente Ymbro grandes y armados, salían a la plaza ovacionados y pitados en el arrastre. Los animales se aquerenciaban, se defendían y calamocheaban mucho al embestir. Hubo excepciones: Comisario (5º11/20). Este toro salió para Román: el torero tuvo la valentía de citarlo de lejos y verlo venir cinco veces. El toro iba aprendiendo, le miraba a Román, éste aguantaba, pero le buscaba y, finalmente, afinó el sentido para tumbar al diestro en el albero. Se recuperó y remató la obra con unas bernardinas que levantaron la plaza de pie. Una media estocada de buena ejecución, pero mejorable colocación. Rétame (3º8/20) acudió al cite desde las tablas al centro del ruedo. Román lo mantuvo ahí, sin que se rajase, pero alargó la faena.
Diego San Román aprovechó todas las oportunidades para hacer un quite y lució un toreo valiente, muy de cerca. Sin tremendismo. Confirmó con Infortunado (1º1/21), un toro de poco ánimo, se rajó después de primeras tandas. San Román tuvo que matarle pegado a las tablas con una estocada fulminante. Judío (6º8/20) tenía mucho sentido e iba buscando al diestro complicando todas las tandas. A pesar de las dificultades, San Román encontró la manera de hacerle unas tandas al natural, parándolo y dominando.
Curro Díaz no lo tuvo fácil. Sus dos contrarios, Impositor (2º8/20) y Tremendo (4º2/20), se caían o desarmaban, o cabeceaban, con tendencia hacia las tablas.