Un día, mientras buscaba algo interesante en la radio del coche, me topé con una voz americana sugestiva que explicaba una estructura gramatical en inglés. Me pregunté qué era eso, y me quedé escuchando mientras hablaba del pasado del verbo to take, desviándose de pronto para hablar de su tío abuelo, quien, en los años veinte, había ganado durante tres años consecutivos el campeonato nacional de rodeo en Estados Unidos. Al llegar a mi destino, me quedé quince minutos más dentro del coche, cautivado por su voz y sus historias. Hablaba un inglés accesible, rico y atractivo. Me dejó intrigado.
Horas más tarde, ya en casa, le conté la experiencia a mi mujer. Ella respondió enseguida: “Ah… esa voz es la de C. Media España le escucha todos los días en el coche”.
Ese fue mi primer contacto con un hombre que, al parecer, ha logrado lo que muchos consideraban imposible: enseñar inglés a los españoles. Desde 1974 se ha dedicado a ello, y tras convertirse en el principal proveedor de formación en inglés para empresas en España, decidió llevar su metodología al gran público.
El imperio de Vaughan
Richard Vaughan ha producido más de quince mil horas de radio, cinco mil de televisión, cientos de cápsulas lingüísticas en internet, y ha publicado, junto con sus colaboradores, más de cuatrocientos libros. Sus colecciones, vendidas como fascículos en los quioscos de prensa, han superado los cien mil ejemplares. En lo que respecta al aprendizaje del inglés, hay en España un antes y un después con Richard Vaughan.
Pero lo que más me fascinaba era su costumbre de desviarse del tema principal, en sus clases diarias por radio o televisión, para hablar de Hamlet, Julio César, las minas de cobre del Atacama en Chile, o de cómo su padre sobrevivió a treinta y cinco misiones en su P-38, fotografiando instalaciones estratégicas en la Alemania nazi. Con Richard Vaughan, incluso los verbos irregulares cobraban vida.
Conforme fui conociendo más sobre él, descubrí que también fue el creador de los “Vaughantown”: pueblos rurales encantadores donde, cada año, más de mil voluntarios angloparlantes conviven con españoles para ayudarles a mejorar su fluidez en inglés. Después, cuando le conocí personalmente, le pregunté sobre esta iniciativa. Me dijo: “Los españoles gastan tiempo y dinero yendo al extranjero para mejorar su inglés. Yo decidí traer el extranjero a España, en toda su riqueza”.
Comunicación y humanidades
Desde que le conozco, puedo afirmar que no solo es un gran profesor y gestor (su empresa sigue siendo líder en formación de inglés en España), sino también un verdadero hombre del Renacimiento. Richard posee una vasta cultura y una sensibilidad artística que contrastan con la rigurosidad con la que diseña sus programas de formación, y con la exigencia con la que recuerda a sus decenas de miles de alumnos la importancia del esfuerzo personal.
Por estos motivos, y por muchos más, me parece un gran acierto que le nominaran al Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. España entera le debe su esfuerzo por hacer que la lengua franca del mundo sea atractiva y accesible para todos. Su labor ya ha sido reconocida con diversos premios y distinciones, entre ellos: Infante de Honor del Ejército español, Profesor ad honorem de la Universidad Politécnica de Madrid, Premio Magisterio y Empresario del Año.