Tras documentar el Madrid del encierro por covid-19, Juan Cavestany ha llevado la cámara a sus calles en un momento crucial de transformaciones en una película "humanista" y poco "postalera", en palabras de Guille Galván, miembro de Vetusta Morla, quien ha sumado su música para retratarlo además como un Madrid sinfónico.
El espectáculo visual y sonoro de 'Madrid, EXT.', como ha dado en llamar el cineasta y dramaturgo a este "ensayo fílmico" que le ha llevado años de trabajo, llega por fin este viernes a la cartelera bajo la premisa de mostrar la capital española "como nunca se ha visto u oído".
"Cuando empecé a rodar no sabía muy bien lo que estaba haciendo, pero sí lo que no quería hacer: ni un reportaje periodístico, ni un recorrido turístico, ni un compendio de encrucijadas socioeconómicas", ha relatado a EFE el propio Cavestany ante lo que viene a ser una especie de "cara B" de 'Madrid, INT.'.
En su exploración, cuenta que fue encontrando "una ciudad muy peculiar y que responde a la mirada de cada uno". "Esta mirada es un poco tangencial, un poco de soslayo hacia a los márgenes, hacia lo que no se aprecia de manera evidente, pero tampoco evita que se vea que es Madrid", precisa.
Sin apenas testimonios, ante los ojos del espectador van dándose la mano vistas reconocibles con espacios cada vez más atípicos e incluso en riesgo de extinción como porterías, videoclubs, droguerías y hasta una tienda de muelles, con sus viejos rótulos descolgados y sus dependientes peculiares.
"Para mí hay un ejercicio de redescubrimiento de Madrid y de poner sobre la mesa cosas que son menos postaleras pero, sobre todo, que son tremendamente humanas y respetuosas", interviene Galván ante un catálogo de personas que "aman sus trabajos en una época en la que estos son en general una herramienta para subsistir".
Una sinfonía por Guille Galván
En la parte que hay de capturar "huellas de otros tiempos" (el filme arranca con las especies disecadas del Museo de Ciencias Naturales), Cavestany también se detiene brevemente a retratar los rastros de las balas de la Guerra Civil. "Son marcas que están ignoradas, ni señalizadas ni recordadas por nadie", defiende.
Todo este ejercicio cobra más sentido ante el testimonio de Amparo Berlinches, defensora del patrimonio madrileño y quien arrancó la rehabilitación del Beti Jai, cuando proclama que, con la globalización, "estamos haciendo un Madrid para otros".
"Son transformaciones comunes a muchísimas capitales, fruto del capitalismo, de la cultura y del ocio, de la encrucijada en la que está ahora con un turismo muy particular. Porque, aunque la inmigración que preocupa es la que entra por el sur de España, Madrid se está transformando por otra inmigración, agentes económicos muy poderosos que están expulsando a los madrileños del centro", analiza el director.
Se muestra plenamente consciente "del ramalazo nostálgico" que hay a su pesar. "Me da miedo que la película se convierta en un '¡Ay, qué bonito era el Madrid de antes!', porque no me parece que sea cierto que ese Madrid sea mejor", puntualiza.
Para atajar ese efecto, recurrió a una música "que no es ni del pasado ni del futuro" creada por Guille Galván, a quien conocía porque Cavestany dirigió el videoclip de 'La deriva' de Vetusta Morla y además quedó fascinado por el trabajo hecho por el grupo en la BSO de la película 'La hija' (2021).
"Pocas veces te llega un director y te dice: '¿Quieres hacer una sinfonía de Madrid?'. Lo siguiente que pregunté fue: "Pero, ¿por qué me llamas a mí?", confiesa el músico, que ha "gozado" de "tres años y pico" para dar forma sonora al proyecto, unas veces con imágenes que le enviaban como inspiración, otras completamente a ciegas.
Huyó del folclore, pero recurrió "a la música que ya tiene Madrid, ritmos y sonidos recurrentes que forman parte de nuestro imaginario", como el afilador, los avisos de los semáforos o las campanas de la Catedral de La Almudena, junto a instrumentos tradicionales y sintetizados, con el objetivo de conseguir "una experiencia como un concierto" que será editada en formato disco.
Con un rodaje "rabiosamente sostenible", hecho en bici, en metro y sobre todo a pie, Cavestany soñó con devolverle a la ciudad lo que esta le había entregado en primer lugar, por lo que, tras sus pases comerciales, están previstos pases especiales en lugares como el Hospital de La Princesa, facultades, museos e incluso algún huerto urbano.
"Para mí esta es una película de Madrid, desde Madrid, con Madrid, para Madrid y contra Madrid. Lo que quiero es que inspire a otro y le anime a pensar en una utopía de ciudad", resume su autor.
