Con La muy catastrófica visita al zoo, Joël Dicker sorprende al lector habitual de su obra. Conocido internacionalmente por novelas de intriga como La verdad sobre el caso Harry Quebert, el autor suizo abandona en esta ocasión la trama policíaca y se adentra en una reflexión sobre sociales de gran calado: la diversidad, la educación, la democracia y la responsabilidad colectiva.
La historia se sitúa en torno a las celebraciones navideñas y tiene como punto de partida una excursión escolar al zoo. Lo que debía ser una salida inocente termina convertido en una “catástrofe” cuyas consecuencias generan desconcierto entre alumnos, padres y profesores. “Una catástrofe nunca sucede de buenas a primeras: es el desenlace una serie de sacudidas pequeñas que casi no se notan, pero que, poco a poco, se convierten en un terremoto. Lo que había pasado hoy en el zoo también cumplía con esta regla: era la traca final de varias catástrofes sucesivas” (p.18)
La narradora, Joséphine, una niña que nos permite ver su perspectiva infantil, dando lugar a una investigación peculiar en la que la lógica de los niños se enfrenta al “orden” del mundo adulto.
¿El hilo conductor? una sucesión de episodios que combinan humor, incertidumbre y crítica social. Joséphine y sus cinco compañeros, estudiantes de un colegio especial que, tras una inundación en su centro, son trasladados temporalmente a una escuela convencional. Desde el primer momento se sabe que la inundación no fue un simple accidente: alguien la provocó, y descubrir al culpable se convierte en el eje central de la historia. Los cinco niños son quienes toman la responsabilidad de encontrar al culpable.
A través de su convivencia y conflicto con las normas del mundo adulto, el relato desemboca en una excursión navideña al zoológico, donde una sucesión de imprevistos desemboca en la “catástrofe”. El hilo conductor reside en la acumulación de pequeños percances, otorgando al relato una estructura episódica y dinámica a lo largo de la obra.
Además de Joséphine, los cinco protagonistas –Arti, Thomas, Otto, Giovanni y Yoshi- cada uno con su personalidad e historia propia, encarnan la diversidad y la diferencia a través de un relato dimensionado sobre la inclusividad y el poder de la diferencia, todo ello, desde la perspectiva del trabajo en equipo de nuestros protagonistas. En segundo plano, nos encontramos a los difusos adultos, siempre vistos desde la óptica infantil, quienes muchas veces son ridiculizados por el discurso de la rigidez y la falta de empatía.
El entorno escolar es fundamental: primero un colegio especial, luego la experiencia de tener que integrarse o cambiar a un colegio "normal" tras la inundación, lo que sirve para explorar diferencias, normas, adaptaciones, inclusión. El zoo actúa como lugar simbólico, desencadenante de la catástrofe. Las cercanías a la Navidad, acentúan el carácter festivo y la melancolía del relato, que ciñen la nostalgia del niño que todos llevamos dentro.
Todo lo que acontece, es un fiel reflejo de la sociedad; temas de profundo calado como la democracia y el pensamiento crítico, la diversidad y la inclusión escolar a través de la educación y el trabajo en equipo, suponen temas que permiten ejercer la reivindicación del poder de la infancia desde la imaginación a través de la voz de Joséphine.
En definitiva, La muy catastrófica visita al zoo es una obra coherente con su interés por las historias humanas. Podría parecer que estamos en presencia de un relato infantil, pero se erige como un ejercicio literario de reconciliación: con la infancia, con la diversidad y con el poder de la imaginación como herramienta crítica frente a la realidad. Una lectura que, bajo su apariencia ligera, plantea preguntas esenciales sobre la sociedad y sobre nosotros mismos.