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INVESTIGACIÓN

El cerebro envejece por falta de sueño

Los nuevos hallazgos proporcionan evidencia de que la falta de sueño puede contribuir al envejecimiento cerebral acelerado y señalan la inflamación como uno de los mecanismos subyacentes. Foto: freepik
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Los nuevos hallazgos proporcionan evidencia de que la falta de sueño puede contribuir al envejecimiento cerebral acelerado y señalan la inflamación como uno de los mecanismos subyacentes. Foto: freepik
José María Fernández-Rúa
miércoles 08 de octubre de 2025, 08:44h

Las conclusiones de un trabajo de investigadores suecos, con imágenes cerebrales, apuntan a que las personas con trastornos del sueño tienen más probabilidades que otras de tener el cerebro más envejecido de lo que realmente es.

La conocida receta de dormir más horas, del profesor español José María Ordovás, discípulo del profesor Grande Covián, que vive y trabaja desde hace muchos años en Boston (EE UU), cobra fuerza cada vez que aparece un trabajo como el que protagonizan ahora neurocientíficos del Instituto Karolinska (Suecia).

El aumento de la inflamación en el cuerpo podría explicar en parte esta asociación, según sus autores, que recuerdan que dormir mal se ha relacionado con la demencia, pero no está claro si los malos hábitos de sueño contribuyen a su desarrollo o si son síntomas tempranos de la enfermedad.

Ahora, en el Instituto Karolinska han investigado la relación entre las características del sueño y la aparente edad del cerebro en relación con su edad cronológica. El estudio que aparece en eBioMedicine incluyó a un total de 27.500 personas con una edad media de 54,7 años del Biobanco del Reino Unido, quienes se sometieron a una resonancia magnética cerebral. El 54 % eran mujeres.

Mediante aprendizaje automático, los investigadores estimaron la edad biológica del cerebro basándose en más de un millar de fenotipos cerebrales obtenidos mediante resonancia magnética.

La calidad del sueño de los participantes se evaluó en función de cinco factores autodeclarados: cronotipo (ser una persona matutina/vespertina), duración del sueño, insomnio, ronquidos y somnolencia diurna. Se dividieron en tres grupos: sueño saludable (≥4 puntos), intermedio (2-3 puntos) o deficiente (≤1 punto).

Cerebros un año mayores que la edad real

Abigail Dove, directora de este trabajo, explica que la diferencia entre las edades cerebral y cronológica se amplió en, aproximadamente, seis meses “por cada punto de disminución en la puntuación de sueño saludable. Las personas con mal sueño tenían cerebros que, en promedio, parecían un año mayores que su edad real”.

Para comprender cómo la falta de sueño puede afectar al cerebro, los investigadores también examinaron los niveles de inflamación leve en el cuerpo. Descubrieron que la inflamación podría explicar poco más del 10 % de la relación entre la falta de sueño y una mayor edad cerebral.

Dove hace hincapié en que “nuestros hallazgos proporcionan evidencia de que la falta de sueño puede contribuir al envejecimiento cerebral acelerado y señalan la inflamación como uno de los mecanismos subyacentes. Dado que el sueño es modificable, es posible prevenir el envejecimiento cerebral acelerado e incluso el deterioro cognitivo mediante un sueño más saludable”.

Otros posibles mecanismos que podrían explicar la asociación son los efectos negativos sobre el sistema de eliminación de desechos del cerebro, activo principalmente durante el sueño, o que la falta de sueño afecta a la salud cardiovascular, lo que a su vez puede tener un impacto negativo en el cerebro.

Es bien sabido que las alteraciones del sueño son comunes en la vejez y los especialistas son conscientes de que cada vez hay más evidencia que apunta a una relación compleja entre el sueño y la demencia.

Impacto del sueño en el cerebro

De una parte, la neurodegeneración que caracteriza a la enfermedad de Alzheimer y otras demencias puede provocar una desregulación del ciclo sueño-vigilia.

Por otro, las alteraciones del sueño también pueden contribuir a la patogénesis de la demencia, con varios estudios poblacionales que vinculan características de sueño poco saludables en adultos mayores cognitivamente sanos (como una duración del sueño excesivamente corta o larga, insomnio, despertarse más tarde y somnolencia diurna) con el posterior deterioro cognitivo y la aparición de demencia.

Este equipo del Karolinska opina que es relevante considerar la relación entre la salud del sueño y los cambios muy tempranos en la salud cerebral, antes de que se presenten los síntomas de la demencia.

En los últimos años, se han introducido métodos de modelado para estimar la edad cerebral basándose en características de la resonancia magnética cerebral (RM), como pérdida de volumen, adelgazamiento cortical, degradación de la sustancia blanca, pérdida de girificación y agrandamiento ventricular.

La brecha de edad cerebral (BAG) se refiere a la discrepancia entre la edad cerebral de una persona y su edad cronológica. Tener un cerebro de apariencia más vieja en relación con la edad cronológica, es decir, una BAG alta, puede ser un signo de desviación del proceso normal de envejecimiento y se ha asociado con un aumento de la mortalidad y un riesgo significativamente elevado de deterioro cognitivo y demencia, así como otros trastornos neurológicos.

Por último, son varios los trabajos que han asociado el sueño poco saludable con componentes específicos de la edad cerebral, como atrofia cerebral, adelgazamiento cortical, reducción del volumen hipocampal y peor integridad microestructural de la materia blanca.

Además, se ha vinculado la privación prolongada del sueño y trastornos como la apnea y los trastornos respiratorios del sueño con el envejecimiento cerebral acelerado.

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