La tarde prometía. El coso de Las Ventas se llenó de los espectadores atraídos por los toreros anunciados y por los toros de Victorino Martín. Los bureles fueron elegidos para la ocasión y lucían unas hechuras espectaculares, a pesar de distinta edad que variaba del año 2019 al 2021. Todos ellos se mostraban cambiantes en cada tercio y muchos desarrollaban el sentido. Además, se emplearon hasta el fondo en el tercio de varas, provocando tres derribos. Con los rehiletes se destacaron Iván García, Juan Carlos Rey y Víctor del Pozo que también lidió esmeradamente sin prodigarse en capotazos.
Verdadero (1º1/21) salió al ruedo para imponer su ‘verdad’ y arrasó con el diestro David Galván, quien quedó inconsciente y fue llevado a la enfermería. Román fue breve en despacharlo. Con el primero de su lote, Esquinero (3º2/21), Román hizo una faena de poder a poder, sometiendo al animal desde el primer muletazo flexionado y cargando la suerte. Las series breves de muleta baja por ambas manos arrancaban unos sonoros olés del público. La espada rubricó la obra y el diestro cortó una oreja, aunque hubo petición de la segunda. Portentoso (5º12/19) se lo pensaba antes de embestir, parándose y buscando al diestro. Resultó ser un contrario todavía más complicado que el anterior, pero la faena de poder y aguante acabó en una estocada que hizo guardia. Una gran ovación.
Ginés Marín es valiente y conoce bien su oficio. A veces demasiado bien: llegará a ser, si no lo es ya, un gran prestidigitador del toreo. Sutil en disimular con su valentía los recurrentes recursos para aliviarse. La suerte de varas la utilizó para desquitarse de Madrugador (2º2/21), un toro que se quedó sin fuerza, aunque dibujaba buenas embestidas por ambos pitones. Entre las faenas hechas a Japonés (4º12/19) y a Platudo (6º1/21), pocas diferencias se puede decir: el público jaleaba al torero, pero el último tercio acababa en pinchazos, dejando todo sin remate definitivo.