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ORIENT EXPRESS

Argelia y los desafíos de África

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 02 de noviembre de 2025, 19:10h

El 1 de noviembre se celebra el Día de la Revolución, que conmemora el inicio de la Guerra de Independencia contra Francia, que comenzó el 1 de noviembre de 1954, cuando el Frente de Liberación Nacional (FLN) lanzó una serie de ataques coordinados en todo el país. Resulta interesante señalar que en el país más grande de África se celebra tanto el comienzo de la lucha por la liberación -al 1 de noviembre también se le llama Día del Estallido de la Revolución- como el día de la independencia: el 5 de julio. La lucha del pueblo argelino duró casi ocho años: desde el 1 de noviembre de 1954 hasta el 19 de marzo de 1962, cuando se firmaron los Acuerdos de Evian entre el Gobierno francés y el Frente de Liberación Nacional (FLN). Este año se cumple, pues, el 71º aniversario de esa lucha.

Al terminar, el país se convirtió en uno de los abanderados del movimiento de descolonización y un líder del panafricanismo y el anticolonialismo. Argelia desempeñó un papel muy relevante en la creación y consolidación de la Organización de la Unidad Africana (OUA) en 1963 (antecesora de la actual Unión Africana). Promovió la solidaridad africana, la no alineación y la unidad continental. Ahmed Ben Bella (1916–2012), presidente de la República, trabajó en estrecha relación con otros líderes panafricanistas como el ghanés Kwame Nkrumah (1909-1972), el egipcio Gamal Abdel Nasser (1918- 1970) y el guineano Sékou Touré (1922-1984). La Conferencia Panafricana de Argel (1969), que congregó a numerosos movimientos revolucionarios de África, Asia y América, representa ese compromiso anticolonial en el contexto de la Guerra Fría.

El anticolonialismo, el soberanismo y el panafricanismo siguen marcando la acción exterior argelina. Por ejemplo, en la Unión Africana, creada en 2001 como sucesora de la Organización de la Unidad Africana fundada en 1963, Argelia es un miembro activo esencial en temas de seguridad continental. Su gobierno ha desempeñado una labor fundamental de mediación en negociaciones de paz en varios países africanos, especialmente en el Sahel y en el Cuerno de África. Por ejemplo, en 2015, Argelia participó como mediadora en el Acuerdo de Paz de Argel entre el gobierno de Malí y los grupos rebeldes del norte del país, un logro reconocido tanto por la Unión Africana como por las Naciones Unidas. El pasado de la lucha anticolonial, su afirmación del principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados y su defensa de la solidaridad continental la ponen en una posición privilegiada a la hora de intervenir en los conflictos africanos.

El continente atraviesa un tiempo muy convulso. Desde la Guerra Civil Sudanesa, que enfrenta desde 2023 a las fuerzas armadas y la Rapid Support Forces (RSF), hasta la insurgencia en el Sahel (Mali, Burkina Faso, Níger) pasando por el conflicto en el Este de la República Democrática del Congo y el contencioso del Sáhara Occidental, África sigue sufriendo las heridas del colonialismo, agravadas por el neocolonialismo y las injerencias extranjeras. A propósito del Sáhara y el plan marroquí para el territorio, el representante de Argelia ante la ONU, Amar Bendjama, expresó que «la decisión final sobre el futuro no pertenece, ni puede pertenecer, a nadie más que al pueblo bajo dominación colonial». El Ministerio de Asuntos Exteriores argelino recordó el pasado colonial a propósito del apoyo francés al plan marroquí para el Sáhara: «Las potencias coloniales, tanto antiguas como nuevas, tienden a reconocerse, comprenderse y ayudarse mutuamente. La decisión de Francia se deriva claramente de motivos políticos cuestionables, suposiciones moralmente dudosas e interpretaciones jurídicas que carecen de fundamento o justificación». El Frente Polisario sigue teniendo en Argel un fuerte aliado.

Con ocasión del 1 de noviembre, el presidente de la República recordaba: «En este 71.º aniversario del inicio de la gloriosa Revolución de Liberación, celebramos con orgullo los logros de las generaciones que lucharon sin descanso en todos los rincones de Argelia, para que la fidelidad a sus sacrificios siga siendo una fuente de determinación inquebrantable que alimente una conciencia colectiva asociada a nuestra gloriosa historia. Esta es la brújula que guía a Argelia, en esta delicada fase, hacia la consolidación de los cimientos del Estado nacional y la exaltación del patriotismo que une las voluntades de los nacionalistas dedicados y las fuerzas vivas, en particular los jóvenes, para proteger al país de las turbulencias que atraviesa nuestra región, los intensos conflictos que se están produciendo en el mundo y las fracturas en las relaciones internacionales, apostando por nuestras propias capacidades, con un rendimiento económico generador de riqueza, y apoyándonos en la conciencia y el patriotismo de los hijos de Argelia, decididos a construir con orgullo el presente y el futuro, siguiendo los pasos de nuestros valientes mártires, a cuya memoria nos recogemos, impulsados por la voluntad de los sinceros que trabajan por la elevación de la patria y al servicio del pueblo».

En esas «turbulencias que atraviesa nuestra región, los intensos conflictos que se están produciendo en el mundo y las fracturas en las relaciones internacionales», Argelia es un actor esencial en la estructura de seguridad africana. Hasta ahora, la república ha evitado cualquier intervención militar directa fuera de sus fronteras en la mayoría de los casos, prefiriendo diplomacia o control de fronteras antes que desplegar fuerzas en países del Sahel. Así, rechazó participar en ciertas operaciones dirigidas por potencias externas (como la fracasada misión francesa en Malí). Sin embargo, la entrada de nuevos actores en el continente -por ejemplo, empresas de seguridad privadas, la Federación de Rusia, los Emiratos Árabes Unidos o Turquía- pueden modificar su histórica influencia en la región. La desestabilización de países como Malí puede crear vacíos de poder que supongan nuevos peligros para la propia seguridad nacional de Argelia. La respuesta argelina ha sido hasta el momento el refuerzo de las defensas en las fronteras y la actividad diplomática.

Para la Unión Europea (UE), para España y el resto de los países del Mediterráneo sur, la estabilidad de Argelia y el refuerzo de su papel como actor regional resultan de importancia estratégica. En efecto, Argelia actúa como una suerte de “primer filtro” en el sur del Mediterráneo para la UE y España. Debido a su ubicación geográfica, está en una posición privilegiada para el control de flujos migratorios y la lucha contra redes de tráfico de seres humanos. También comparte con España y la UE intereses comunes en la prevención de amenazas como el terrorismo, el tráfico de armas y el narcotráfico. En el plano energético, sigue siendo un proveedor esencial de gas para España y, por tanto, para el suministro energético europeo. La seguridad del suministro desde el Norte de África a Europa sigue dependiendo en buena medida de Argelia.

71 años después del inicio de la lucha de liberación nacional, Argelia sigue siendo un actor esencial en la política africana y también un actor estratégico en la seguridad de la Unión Europea.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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