www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CRÍTICA DE CINE

Qué bello es vivir: todas las navidades del mundo en una película que no es de Navidad

Fotograma de '¡Qué bello es vivir!'
Ampliar
Fotograma de '¡Qué bello es vivir!' (Foto: Liberty Films Inc. / RKO Radio Pictures)
Joaquín del Palacio
martes 23 de diciembre de 2025, 19:14h

Otro año más está a punto de sucumbir y en sus últimos coletazos me dio por ver una película navideña que en realidad no lo es, Qué bello es vivir (It´s a wonderful life) de Frank Capra, y de nuevo he sentido que los seres humanos sanos (me incluyo de tapadillo) estamos diseñados para percibir una serie de estímulos y procesarlos de similar manera. Esto nos lleva a respuestas condicionadas que podríamos decir que son universales, pero que solo algunos genios son capaces de entender y controlar. Capra es uno de esos genios, porque entendió dónde residía la magia, dónde estaban esos resortes que convierten una historia en emocionante. Controló la diferencia entre el patetismo y los verdaderos sentimientos humanos y lo hizo con una historia profunda sobre la vida, ligera en apariencia, bobalicona por momentos, pero con una carga emocional y un trasfondo enorme, que además no envejece con los años sino que toma fuerza y de hecho se sitúa casi como una película de culto.

Argumento

Sería raro que a estas alturas pudiera destripar una película que muchos lectores habrán visto más de diez veces, así que lo resumiré al máximo. Frank Capra narra la vida de George Bailey (James Stewart), un hombre en esencia bueno que tras muchas renuncias en favor de su familia y comunidad consigue llegar a un momento pleno de la vida, donde todas las piezas que componen el arquetipo de la felicidad convencional encajan. Por azares malditos, de repente todo se le rompe, su mundo se resquebraja y sucumbe en una caída a los infiernos. Cuando medita sobre tirarse al río helado en medio de la noche se le aparece un ángel que le concede el deseo de no haber nacido nunca, y por tanto evitar ese mal primigenio. Entonces tiene la oportunidad de ver cómo habría sido la vida sin él, y se da cuenta de que pese a todos los problemas a los que debe enfrentarse, el mundo es mejor con él subido al carro. En una última escena, esta sí de Navidad, vuelve a su ser, y todos sus problemas se resuelven en medio de la fiesta de la alegría ditirámbica, en el clímax de la historia del cine. Una fábula que resulta de la adaptación del relato de Philip Van Doren El mayor regalo, que sin duda a su vez está basada en Dickens, el gran creador universal de emociones con su Cuento de Navidad y otros muchos relatos magistrales.

La pregunta que me hacía al principio será la base de esta crónica. ¿Dónde reside la clave para llegar a esos sentimientos del espectador sin resultar lamentable? Porque lo cierto es que este tipo de películas sentimentaloides pueden ser terroríficas si no están bien rodadas, si sus elementos plañideros ni están bien medidos, si sus hechuras lacrimales no encajan con ese espectador de habitual receloso al melodrama. Y aquí todo encaja, pero además tiene un trasfondo enorme, un subtexto evidente que nos sitúa ante la obra maestra. No se trata en realidad de hacer llorar, sino que se utiliza el sentimiento para ocultar otras cosas que sin la fábula no habrían podido contarse. A Capra le gustaba resolver situaciones vitales caóticas en el último momento. Nos da un final feliz imposible en muchas de sus películas, los buenos deben ganar, lo merecen, aunque sea en la ciudad provinciana (Bedford Falls) de la que quieren huir. La fórmula para conmover no existe, aunque si ciertas ideas clave: personajes que te importan, humanos, vulnerables, contradictorios; conflictos universales (amor, culpa búsqueda); lo que el director muestra y lo que oculta con intención, su mirada; lo que quiere decir en contraposición a lo que se dice, dejando espacio para que el espectador complete lo que falta; relatos y emociones auténticos y no forzados, porque engañar es fácil, pero se pierde la esencia y aparece ese patetismo del que hablaba antes.

Rompiendo ilusiones

La renuncia es maravillosa siempre y cuando te limites a ser el espectador. Esta es una película en la que veremos a su protagonista renunciando a todo lo que quiso ser en la vida. El amor aquí pasa de ser un precioso sentimiento a ser el pegamento que le impide huir. Bailey quiere viajar, quiere conocer mundo, quiere escapar de esa densa microsociedad que le atrapa como la pegajosa miel. Su padre adorable, su hermano encantador, sus amigos, incluso su preciosa mujer, todos están en contra de su sueño, todos le sitúan donde él no quiere estar. Y se resiste todo lo que puede, pero ir contracorriente es a menudo imposible. El bello retrato de la vida de provincias donde todo es armonía, de donde nadie juicioso querría escapar es el contrapunto perfecto para una persona con inquietudes que se siente atrapado en una cárcel dorada. Y para enredar más la madeja, este hombre se convierte en alguien imprescindible para esa sociedad, una especie de banquero de los pobres que da hipotecas que sacan de la calle a las personas necesitadas. Capra era republicano y conservador, pero en esta obra pone de manifiesto que el modelo del capitalismo extremo, puesto en escena por el banquero ficticio Henry Potter, un hombre codicioso y antipático que acumula todo el poder del pueblo, no ayuda en el avance social, ni siquiera es bueno para el propio banquero pues empobrecer a la población menguará sus propios ingresos. Quizá la desigualdad para este elemento icónico sea más enriquecedora que la riqueza en sí. De nuevo el modelo americano es criticado, y de nuevo lo hace en tono de fábula. Todo el tiempo, durante todo el metraje ocurre lo mismo: Oculta sus intenciones reales bajo fábulas que nos proponen dos caminos, el que vemos y el que se sugiere. El relato de un perdedor de manual, o de una persona afortunada, dependiendo de cómo se quiera orientar el discurso. De ahí la calidad que sitúa a esta película como obra maestra. Porque incluso para quien se limite a ver solo la cara acaramelada, se encontrará con una película magistral de un lirismo estremecedor.

Fracaso comercial

Es extraño que una de las películas más vistas de todos los tiempos, en su momento fue un fracaso comercial que no llego a cubrir los costes de producción. Tanto fue así, que la productora que montó Capra para producir esta cinta, Liberty Films, pasó a depender de Paramount. La cinta pasó varios años guardada, sin pena ni gloria. Tiempo después, debido a un fallo administrativo no se renovaron los derechos de autor y gracias a eso en los años setenta se empezó a emitir gratis en muchas cadenas de televisión. Probablemente de ahí venga la enorme popularidad del film, que se considera uno de los más vistos de toda la historia del cine. El presupuesto de producción se disparó porque la mayoría de la obra está rodada en un decorado de los más grandes y caros de la historia, construido al efecto, con varias escenas con nieve artificial y muchos actores y actrices famosos en la época en un rodaje que duró más de tres meses.

La técnica

Si el cine son planos y secuencias de actores jugando (sí, jugando), aquí somos tan conscientes del mecanismo que nos lo van contando como si estuviéramos en la sala donde se monta. Porque al final lo que hace un buen director con su montador es elegir las mejores tomas, las que en conjunto mejor conforman ese devenir de la historia que se pretende contar. Y como aquí la película está dividida en doce bloques, es san José quien hace de director desde el cielo y le muestra al ángel Clarence las mejores tomas de la vida de Georges Bailey. Dimitri Tiomkin se hizo cargo de una música que acompaña sin entrar en el relato de manera intrusiva, añadiendo melosidad corpórea a la narración. La fotografía en blanco y negro está firmada por Joseph Walker, con la colaboración de Joseph Biroc, y consiguen crear la atmósfera idónea en los diferentes tramos por los que transcurre la historia. Especialmente se pone de manifiesto cuando la simpática Bedford Falls se transforma en la repulsiva Potterville. Las imágenes de un James Steward atónito y asqueado por todo lo que se encuentra, culminando el momento de mayor tensión de la película, están magistralmente rodadas, son como cine negro dentro de una fábula familiar. Ese uso de luces y sombras para reflejar estados de ánimo fue muy utilizado por Capra en varias de sus películas, y funciona sin que el espectador entienda el mecanismo, debe limitarse a sentirlo. Qué bello es vivir fue nominada a cinco Óscar de los que no obtuvo ninguno, pues en el año 47 los premios se los llevaban sobre todo películas de guerra.

Los actores elegidos son excepcionales, especialmente el protagonista, que lleva el peso de la película. Pero hay muchos secundarios extraordinarios que cumplen con creces y como decía John Ford, una película será buena si su reparto de secundarios lo es. Aquí brillan fuerte Donna Reed como mujer de Bailey, Lionel Barrymore como Potter, Henry Travers como el ángel, o Thomas Mitchel como el tío Billy.

Mi vida sin mí

Alejando el narcisismo de creerte insustituible, imagino que muchos no podrán evitar pensar al ver esta película en cómo habría sido su vida sin ellos. No por morir, lo cual es una costumbre muy arraigada a la propia vida, sino por no haber nacido. Todo está unido en un armazón que sobre todo impacta en la familia. Y si la familia crece, ese árbol crecerá con diversas ramas que nunca brotarían. A lo largo de la vida tenemos miles de interconexiones con otras personas que en un porcentaje elevado de casos son inocuas. Pero hay otros cientos que no lo son. Si cuestionas las conexiones donde hay interacción fuerte, ya sea para bien o para mal, porque de ambas tendremos, quizá nos demos cuenta de que, como Bailey, somos más importantes de lo que pensamos, y que nuestra no existencia alteraría muchísimo la de las personas con las que hemos convivido. Da vértigo entender lo insustituibles que somos, casi tanto como pudor escribirlo, pero creo que es una reflexión que todos deberíamos hacer, y no por Frank Capra, sino porque otro año es Navidad, y os la felicito, especialmente a los que halláis llegado hasta aquí.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (27)    No(0)

+
1 comentarios