www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

FÚTBOL

¿Por qué Xabi Alonso y el Real Madrid separaron sus caminos tras solo 34 partidos?

¿Por qué Xabi Alonso y el Real Madrid separaron sus caminos tras solo 34 partidos?
Ampliar
(Foto: EFE)
martes 13 de enero de 2026, 23:17h
El entrenador vasco se marcha agotado por la indolencia del vestuario y el club acierta cortando el proyecto en un buen momento.

"Me voy con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible", ha escrito Xabi Alonso este martes en sus redes sociales, un día después del anuncio de su marcha del banquillo del Real Madrid. El entrenador ha publicado sus impresiones de manera elegante, como quiso siempre manejarse en el Bernabéu. "Concluye esta etapa profesional, y no ha salido como nos hubiera gustado. Entrenar al Real Madrid ha sido un honor y una responsabilidad (...) Agradezco al club, a los jugadores y sobre todo a la afición y al madridismo su confianza y apoyo. Me voy con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible", ha declarado en una despedida pública escueta que marca el punto y final de un encargo que ha durado sólo 217 días, 34 partidos.

Las últimas semanas habían convertido el despido del tolosarra en la 'crónica de una muerte anunciada'. En primer lugar, aceptó asumir el control del vestuario de urgencia, tras el adiós de Carlos Ancelotti, para tratar de ganar el Mundial de Clubes. Aquel brete ofreció brotes verdes en cuanto a la aceptación de sus ideas por parte de los futbolistas, pero con celeridad el PSG evidenció los problemas que han devenido en la finalización prematura del proyecto.

Sin control del vestuario

El alarmante rosario de lesiones (han acumulado 26 infortunios) ha torpedeado la continuidad de un mandato que estaba obligado a ganar con soluciones improvisadas casi de manera continua, a completar un ejercicio de supervivencia eterno. Pero hay un ingrediente más central si cabe en el desastre: la actitud de los futbolistas. Aquellos jugadores que con Ancelotti ganaron todos los títulos parapetados atrás y contragolpeando (con Kroos al mando y Modric en la retaguardia), se negaron a defender con sacrificio y consistencia en el último año del técnico italiano. El club ideó para revertir la situación la contratación de un preparador que sorprendió al planeta al ganar la Bundesliga con el Bayer Leverkusen... presionando. La cúpula añoraba que el tolosarra pudiera imponerse y convencer a la plantilla para cambiar el chip, pero no ha sido posible.

La realidad ha pautado un naufragio irremediable y que dejó en nada el espectacular arranque de temporada, cuando ganaron 13 de sus primeros 14 partidos (sólo claudicaron en el Metropolitano) y 17 de sus 20 choques inaugurales. Llegaron a volar, con cinco puntos de colchón en el liderato liguero y pleno de triunfos en la Liga de Campeones. Sin embargo, todo se torció a continuación. La victoria en el Clásico dio paso a una exhibición contra el Valencia (quizá el rendimiento más parecido al estilo de Xabi Alonso) y a una derrota desconcertante el Liverpool que desembocó en la cosecha de tres puntos sólo en la mitad de los partidos disputados desde entonces. La imposibilidad de competir con garantías en los partidos grandes (en gran medida, por la indolencia de los subordinados y la ausencia de un generador de juego en el eje, pero también por decisiones tácticas criticables) sentenció el proyecto. Al final, el Madrid ha encadenado victorias sin seducir, jugar bien (en las dos fases del juego) ni disponer de energía en las piernas de los futbolistas. Y esto último es responsabilidad del cuerpo técnico, como la mejora del rendimiento de sus pupilos. Sólo Gonzalo García y Aurelien Tchouaméni han progresado en relación con la extinción del mandato de 'Carletto'.

Sin juego ni físico

Y mientras esta debacle iba tomando profundidad por los aderezos expuestos, se ha sabido que a los jugadores no les gustaba su metodología (por ejemplo, las sesiones de vídeo que Xabi Alonso usaba para que comprendieran su estilo de juego) y ha sido una constante la preocupación por la gestión física de la plantilla realizada por parte del cuerpo técnico. La derrota en Anfield restó crédito al técnico; la sufrida en el Bernabéu ante el Celta, aumentó la tensión; y la impotencia mostrada ante el Manchester City terminó de decantar la decisión de despedirle. La gravedad de los problemas físicos de los jugadores forzó al club a recurrir a la presencia del doctor Niko Mihic como supervisor de la labor médica y a la inclusión del preparador físico Antonio Pintus en el organigrama. La cúpula había cedido hace meses a las peticiones del estratega vasco de mantener su cuerpo técnico al completo pero en 2026 el club cortó de raíz esa concesión, dada la plaga de lesiones. Álvaro Arbeloa contará con esos dos referentes del cuidado y la preparación de los deportistas ya en su equipo.

En el debe del exjugador merengue quedará el no haber impuesto sus ideas con disciplina. Porque Fede Valverde se le rebeló (por una decisión táctica que colocó al uruguayo en el lateral diestro), Vinicius montó una escena con cientos de millones de personas mirando el Clásico (la decisión de cambiar al brasileño en esa fecha fracturó del todo su relación con el técnico), Mbappé no se esfuerza en la presión ni aunque le paguen un extra por hacerlo... Y Alonso no se ha impuesto, quedando su autoridad en entredicho. Así, impedido para implantar su modelo y resignado a volver al achique y contragolpe, se ha cocinado el carpetazo a la etapa de un entrenador que a buen seguro brillará donde vaya.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios