El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha defendido en una entrevista en La 1 este lunes su gestión tras el accidente ferroviario en Adamuz, donde ha argumentado que de haber "auscultado" la vía un día antes del siniestro no habría sido posible "ver nada", en alusión a la rotura de vía.
Puente ha admitido que la hipótesis provisional "más plausible" es la de rotura de vía, pero insiste en dejar abiertas otras posiblidades. "Hay que seguir investigando porque pueden aparecer otras hipótesis", sostiene el titular de Transportes, que aún sigue sin despejar la posibilidad de un sabotaje. "Esa hipótesis no se ha descartado en ningún momento pero es no es la plausible ni la que ocupa el lugar principal".
El ministro ha defendido que no ha actuado con "opacidad" ni ha mentido: "Si alguien ha cometido una irregularidad, que pague por ello. Que caiga quien tenga que caer y si soy yo, pues tendrá que ser si es que yo tengo alguna responsabilidad en esto".
El ministro ha explicado que la rotura de carril es una circunstancia "anómala y particular" que avisa cuando dicho carril ocupa el circuito, pero no cuando se fisura como ocurrió en Adamuz. "Es muy difícil de detectar".
La CIAF se inclina por que la vía ha podido sufrir una rotura, después de las muescas aparecidas en los vagones delanteros y en otros dos trenes anteriores. El carril está "perfectamente identificado", es "nuevo, fabricado en 2023", suministrado en 2024 e instalado en ese punto en mayo y junio de 2025.
Ha aclarado que la línea Madrid-Sevilla se ha renovado de manera integral y que ahora lo que quedan son aspectos relativos a la migración del sistema de seguridad, pero en otros puntos distintos a la zona de Adamuz. Ha reconocido que esto no quiere decir que se hayan renovado todos los elementos, ya que esos se revisan y se cambian.
"Esto no tiene ninguna relación con el accidente porque es lo habitual". Dicho esto, ha insistido en que el punto de rotura en la vía, está perfectamente delimitado, y no se produce en la vía anterior sino en el carril nuevo.
Ningún tren de Renfe avisó en sus mediciones de aceleración de anomalías, pero sí se refleja en trenes que circularon por esa vía una hora antes, aunque en márgenes dentro de la seguridad que "no habrían llamado la atención".
Preguntado por el mantenimiento de la vía, responsabilidad de Adif y por tanto de su ministerio, Puente ha argumentado que precisamente esa vía fue objeto de más auscultaciones que la media. Las soldaduras, ha explicado, fueron certificadas con ultrasonidos y líquidos por un auditor externo. "Pasaron todas las pruebas positivamente", ha explicado el ministro, que insiste en afirmar que la vía estaba "muy testada". Para haber sido objeto de otra auscultación desde octubre, la última fechada, tendría que haber sido registrado el aviso de algún maquinista o porque hubiera avisado el medidor de algún tren. "Ningún maquinista alertó de ninguna anomalía".