Un equipo internacional de paleontólogos ha identificado un nuevo género y especie de dinosaurio herbívoro, Foskeia pelendonum, a partir de fósiles hallados en España que corresponden al menos a cinco individuos distintos. El descubrimiento, liderado por investigadores europeos e hispanoamericanos, está cambiando ideas clave sobre la evolución de los dinosaurios ornitisquios.
Los restos fueron localizados por Fidel Torcida Fernández-Baldor, del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, quien recuerda que desde el primer momento llamaron la atención por su tamaño extremadamente reducido. “Sabíamos que estos huesos eran excepcionales por lo diminutos que eran. Pero lo más impresionante es cómo este animal cambia ideas globales sobre la evolución de los dinosaurios ornitópodos”, explica.
El nombre del nuevo dinosaurio tiene un fuerte componente histórico y simbólico. Foskeia procede del griego antiguo: fos significa “ligero”, en referencia a su cuerpo pequeño y liviano, y skei deriva de boskein, “forrajear”. El nombre de la especie, pelendonum, homenajea a los Pelendones, un pueblo celtíbero que habitó la zona de la actual Soria y áreas cercanas de Burgos y La Rioja.
Pequeño, pero evolutivamente sorprendente
Lejos de ser un dinosaurio “simple”, Foskeia presenta una anatomía altamente especializada. “La miniaturización no implicó simplicidad evolutiva: este cráneo es extraño e hiperderivado”, señala Marcos Becerra, de la Universidad Nacional de Córdoba. En la misma línea, Thierry Tortosa, de la Reserva Natural Sainte Victoire, destaca que el hallazgo “ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años en el registro fósil, una pequeña clave que desbloquea un capítulo perdido enorme”.
Para Tábata Zanesco Ferreira, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, el nuevo dinosaurio rompe comparaciones fáciles: “Esto no es un ‘Iguanodon en miniatura’, es algo fundamentalmente distinto”. Penélope Cruzado-Caballero, de la Universidad de La Laguna, concluye que su anatomía es “extraña justo en el sentido que obliga a reescribir los árboles evolutivos”.
Un adulto diminuto con metabolismo avanzado
Los estudios histológicos, supervisados por el doctor Koen Stein (Vrije Universiteit Brussel), confirman que el mayor de los ejemplares analizados era un adulto sexualmente maduro. El análisis microscópico de los huesos revela un metabolismo elevado, cercano al de pequeños mamíferos o aves actuales.
“Conocer el crecimiento y desarrollo es esencial para comparar su anatomía con la de otras especies”, explica Stein. “Los individuos jóvenes pueden cambiar mucho su forma al crecer, y eso puede confundir las interpretaciones”.
Nuevas pistas sobre la familia de los dinosaurios herbívoros
El análisis filogenético sitúa a Foskeia como grupo hermano del dinosaurio australiano Muttaburrasaurus, dentro de Rhabdodontomorpha, y amplía el linaje europeo Rhabdodontia. Además, el estudio recupera una hipótesis clásica y debatida: la Phytodinosauria, un gran grupo natural que agruparía a los dinosaurios herbívoros.
“En nuestros resultados, los dinosaurios comedores de plantas forman un grupo natural llamado Phytodinosauria”, explica Dieudonné, autor principal del estudio, quien subraya que esta propuesta deberá confirmarse con nuevos datos.
La importancia de lo pequeño
Pese a su tamaño, Foskeia tenía una dentición especializada y mostraba cambios posturales a lo largo de su crecimiento, lo que sugiere un estilo de vida ágil, basado en rápidas carreras entre bosques densos.
“Estos fósiles demuestran que la evolución experimentó con la misma radicalidad en dinosaurios pequeños que en los gigantes”, concluye Dieudonné. “El futuro de la investigación sobre dinosaurios pasa por prestar atención a lo humilde, lo fragmentario y lo pequeño”.