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entrevista

Paz Vega: "No digo 'no' a nada que me crea capaz de hacer"

miércoles 17 de diciembre de 2008, 20:12h
Frank Miller dijo que te eligió para “The Spirit" porque es el tipo de mujer que los hombres desean en sueños.
(carcajadas) ¿De veras ha dicho eso? No me lo puedo creer. No soy una fantasía, soy de carne y hueso (risas). La verdad es que nunca pude imaginar que yo estaría presente en una producción como esta.

Su participación es corta pero intensa. Bailarina psicópata, lanzadora de armas blancas…
Me sentí a gusto en el papel. Me encanta bailar y no me manejé mal lanzando puñales (risas), así que el resultado le gustó mucho a Miller. Me cuidó mucho en la escena, me iluminó magníficamente y me sentí muy mimada.


¿Ha tenido que irse a Hollywood para ser profeta en su tierra?
Yo no hago esa lectura. Aquí siempre me sentí muy bien tratada y valorada, pero no podía dejar pasar la oportunidad de probar la aventura americana. Que me reconozcan el esfuerzo aquí me da mucha alegría, emoción y agradecimiento.

¿La mayor renuncia para conseguir ese sueño es no ver a su gente?
Siempre que puedo me subo a un avión y vengo a estar con mi familia. Ellos también van a Los Ángeles así que, de momento, no he renunciado a nada en ese sentido. Y, por otro aldo, créeme si te digo que el único sueño que yo busco es el mío, el de mi marido y el de nuestro hijo. Lo del “sueño americano” es algo que suena a fantasía. Yo sigo siendo la misma Paz que se fue de aquí para ampliar perspectivas profesionales. Mis ilusiones y prioridades no han cambiado.

¿Se ha arrepentido en algún momento de haber dicho "sí" al reto de Hollywood?
Ha habido momentos de desánimo, sobre todo al principio, pero el apoyo de mi marido ha sido fundamental. Siempre digo que si Orson no hubiera querido marcharse de España conmigo, mi amor por él habría prevalecido ante la posibilidad de trabajar allí, pero siempre me apoya en todo, es mi mejor compañero de viaje, el que vela por mis intereses, por mi imagen, por mi felicidad. Es mi mejor cómplice.

¿Con él y su hijo la vida tiene otro sentido?
Ellos son mi vida. El nacimiento de Orson es la mejor experiencia por la que he pasado. De haber sabido que la maternidad me iba a aportar tantas sensaciones, habría sido madre antes. A través de mi hijo he descubierto cosas de la vida que ni me imaginaba que existieran, a través de sus ojos tengo otras perspectivas y, por supuesto, su nacimiento ha cambiado toda mi escala de valores.

¿Le tienta ser madre de nuevo?
Quiero más hijos, por supuesto. El embarazo del niño no paralizó para nada mi trabajo, pude hacer compatibles ambas facetas de mi vida, así que estoy muy animada para repetir la experiencia. Me siento una privilegiada porque nunca he tenido que renunciar a nada de lo que he querido hacer en cada momento. He tenido la fortuna de que las piezas siempre encajasen a la perfección, así que mi próximo hijo llegará en cualquier momento.

En estos momentos en los que la vida le ha dado más de lo soñado, ¿recuerda la televisión?
Por supuesto. Le debo gran parte de mi popularidad y mucho oficio. La tele me abrió las puertas del cine porque me sirvió de escaparate para los directores. Y también me ha dado experiencia porque el trabajo, en una serie como “7 vidas”, te curte muchísimo.


De no haber triunfado como actriz, ¿había un plan B?
¡Para nada! Pero habría orientado mi vida hacia otro lado. A lo mejor sería rockera, ¡fíjate tú!. Cuando yo era pequeña soñaba con ser como Madonna. La veía en televisión y flipaba con su vestuario, con su modo de bailar. La verdad es que quería ser como ella. Me imaginaba subida a un escenario, con miles de personas coreando mis canciones...pero, si he de serte sincera, no sé cantar nada bien, así que tuve que concentrar mis ilusiones es otras cosas.

Y elegió ser actriz...
Fue un descubrimiento tardío, no te creas. Se lo debo a un familiar que un día, con sólo 16 años, me llevó al teatro. Cuando acabó la obra, yo tenía claro que aquello era lo que yo quería hacer. Muchos pensaron que lo hacía por pura rebeldía, pero el tiempo ha demostrado que no fue así. Le debo mucho a esta profesión.

¿Qué le ha enseñado?
Me ha convertido en una mujer, en el sentido más amplio de la palabra. Me ha enseñado a madurar, a solucionar las diferentes situaciones que te ofrece la vida y también a sortear esas etapas en las que las cosas no son fáciles. Ser actriz dio sentido a mi vida porque, hasta el momento de descubrir esta vocación, iba por la vida dando bandazos.

¿No tenía claro qué rumbo tomar?
¡Para nada! Un día me levantaba queriendo ser periodista, otro me llamaban la atención las Ciencias Políticas, al siguiente me inclinaba por la Historia del Arte...Mi vida era un verdadero caos.

Hasta el momento que decide dejarlo todo y lanzarse a la aventura de ser artista...
Sólo tenía 20 años, pero estaba segura que mi elección era la acertada. Me vine a Madrid con la idea de independizarme, con el riesgo que eso conllevaba, y convencida de que tenía que buscarme la vida. Mi único equipaje era una maleta con la que llegué a una modesta pensión en el centro de Madrid.

Y salió en seguida adelante, ¿tal vez por su exceso de disciplina?
Siempre digo que soy disciplinada hasta la obsesión, y creo que tampoco es bueno. Lo soy en la vida profesional y en la privada, tanto en tiempo de trabajo como en el de vacaciones. Tengo mis horarios de gimnasio, de baile,d e clases de inglés. Creo que mucha de mi disciplina se la debo a la educación estricta que me dieron en el colegio de monjas en el que estudié.


¿Le vino bien esa exigencia?
No lo dudes, sobre todo porque estoy en una profesión en la que cada día tienes que superarte. Hay gente que viene apretando mucho, por eso no puedo despistarme. Cada día se nos exige más, por eso antes de que me pidan cuentas, me exijo yo a mí misma.

¿Su trabajo es una obsesión?
En cierta medida sí, pero ya no lo es tanto como lo era antes. A medida que he ido madurando me he dado cuenta que en la vida existen las prioridades y no puedes abarcarlo todo. Además, me he dado cuenta que no puedo dejar de disfrutar de las cosas cotidianas, ésas a las que renuncias por tu profesión y que a la larga son las que llenan tu vida.

Como por ejemplo...
Disfrutar de una buena cena con los amigos, un momento tierno y de intimidad con mi marido, tiempo con mi hijo, una relajada conversación con mi hermana. Todo eso tiene una valor importantísimo ahora para mí. Me he dado cuenta que, organizándote bien, el día da para muchas cosas.

¿Es una actriz todoterreno, Paz?
Creo que me falta mucho por aprender, te lo comentaba antes. Lo que intento es hacer mi trabajo lo mejor posible y recrearme en mis personajes con total entrega. No digo "no" a nada que me crea capaz de hacer y, si es muy diferente a mí, pues ¡mejor! Me gusta ser versátil, probar con registros diferentes. Eso me enriquece como actriz.

Y de ambición ¿cómo anda?
Ambicionar superarte en tu trabajo no es algo malo, ¿no? En ese sentido, sí soy ambiciosa pero no lo soy en el aspecto de querer tenerlo todo, desear lo que tiene el otro. Soy ambiciosa porque quiero hacer cada día mejor mi trabajo. ¿Y sabes por qué? Porque cuando haces bien un personaje, el público que te ve quiere que, cuando te vuelva a ver, estés mejor que la última vez. Es una exigencia contigo mismo y con los demás.



¿Es la actriz que soñó ser?
Como soy un poco inconformista creo que siempre puedo dar más. Mal estaría si pensara que ya lo sé todo y que he tocado techo. Mi filosofía es que lo mejor aún está por llegar. Espero poder dar más sorpresas todavía.

¿Qué es para usted interpretar?
Siempre lo digo. Es como si tienes una cajita, en la que tienes dentro un tesoro y al abrirlasacas pequeñas joyas. Creo que eso es lo que tenemos los actores y también tenemos, hay que decirlo, nuestro ego porque los actores somos un poco ególatras y pelín narcisistas, pero si dosificas ambas cosas...¡podemos llegar a ser hasta encantadores!

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