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En la frontera con Francia

Valle de Aosta: el paraíso para los amantes del esquí y el senderismo

viernes 19 de diciembre de 2008, 01:56h
Entre tantas atracciones, los dos destinos más interesantes de esta región itálica, son el espectacular macizo del Mont Blanc que hace frontera con Francia, y el exclusivo Parque Nacional del Gran Paradiso, situado en el sur del valle. El parque nacional más antiguo del país, Gran Paradiso, también está localizado en el Valle de Aosta, al igual que muchos castillos- A parte de estos dos fascinantes lugares, también merece la pena realizar una visita a la capital, Aosta, el paso del Gran San Bernardo que hace frontera con Suiza y cualquiera de los valles segundarios, incluyendo los pueblos que hay en ellos.

El Mont Blanc (4810 m) es la montaña más alta de los Alpes, y por lo tanto, de Europa, y está situada en el medio de un elevado macizo de montañas de más de 3.500 m y rodeado de enormes glaciares. Este espectáculo natural es tan fácil de contemplar como viajar sentado en un teleférico mientras sobrevuelas estos enormes glaciares rodeados de agujas y picos. Viajando con el teleférico es posible llegar a “Punta Helbronner” situada a 3462 metros y desde la cual se divisa el Mont Blanc y todo el mar de glaciares que lo rodea.



Aosta se encuentra en el centro del valle del mismo nombre y fue fundada por los romanos en el 25 a.C., encontrándose en el punto en el que la cuenca orográfica Dora Baltea alcanza su máxima amplitud, en el lugar donde confluyen las principales carreteras que conducen a Francia y Suiza. Es denominada también la "Roma de los Alpes", la ya que la ciudad cuenta con numerosos vestigios romanos: el teatro, el forum, el arco de Augusto, la Puerta Praetoria, el Criptoportico, la muralla...espectaculares edificios que testimonian la particular identidad del Valle de Aosta, donde la modernidad nunca deja de mirar sus propias y profundas raíces.



Sin embargo, la ciudad presenta muchos monumentos medievales y de épocas siguientes, como el Hôtel de la Mannaie, la Colegiata de S. Orso, la Catedral con el claustro, la basílica paleocristiana...que convierten a Aosta en uno de los principales polos del arte altomedieval Otoniano de Europa. Además, las calles de Aosta guardan algunas preciosidad como fuentes y lavaderos públicos, capillas votivas, relojes meridianos, monasterios originales, arroyos con sus puentecillos, residencias históricas y patios.