El consumo de un determinado tipo de fruta dulce por chimpancés africanos, tras su fermentación, ha propiciado un innovador estudio de investigadores en la Universidad californiana de Berkeley, para demostrar que se transforman en subproductos de alcohol, lo que despeja las dudas sobre la hipótesis del mono borracho.
En el estudio observacional que aparece en Biology Letters se explica el análisis de 20 muestras de orina de chimpancés, de las que 17 contenían subproductos de alcohol, probablemente de frutas fermentadas en su dieta.
En 2025, Aleksey Maro y Robert Dudley, de la Universidad de California en Berkeley, documentaron que las frutas que los chimpancés consumen en estado salvaje contienen suficiente alcohol fermentado como para proporcionar unos 14 gramos al día, el equivalente a dos bebidas alcohólicas estándar.
Para perfeccionar sus técnicas de muestreo de orina, Maro trabajó con Sharifah Namaganda, estudiante de posgrado ugandesa de la Universidad de Michigan, quien tiene experiencia en la recolección de muestras de orina en proyectos anteriores en Ngogo. Recogieron ramas bifurcadas y cubrieron los extremos con bolsas de plástico, creando recipientes poco profundos, adecuados para un muestreo discreto.
Maro se quedó bajo los árboles con los chimpancés que comían, buscando señales de movimiento; suelen orinar antes de abandonar su lugar de alimentación. El recolector improvisado funcionó bien, aunque descubrió que un método más fiable y menos desagradable era recoger la orina de las hojas bajo los árboles. Pensó en marcar los árboles donde duermen los chimpancés, ya que, al igual que los humanos, orinan al despertar.
Hipótesis del mono borracho
También tomó muestras de charcos de orina en el suelo del bosque. Cuando se les antoja mientras están fuera, los chimpancés suelen subirse a horcajadas sobre troncos pequeños, defecando de un lado y orinando del otro.
El viaje de 11 días el pasado mes de agosto a Ngogo, en el Parque Nacional Kibale de Uganda, proporcionó suficientes muestras de orina para que él y Dudley completaran una laguna crucial en su hipótesis del mono borracho: la idea de que los chimpancés, y probablemente muchos otros animales, ingieren alcohol de forma natural en su dieta e incluso lo buscan.
Los resultados demuestran que la orina de la mayoría de los chimpancés muestreados contiene un subproducto metabólico del alcohol, el etil glucurónido; esto es, que ingieren cantidades significativas de etanol en su dieta, probablemente proveniente de esas frutas en fermentación.
Como subraya Maro, “encontramos evidencia fisiológica generalizada del consumo de alcohol por parte de los chimpancés. Si existía alguna duda sobre la hipótesis del mono borracho -que hay suficiente alcohol en el ambiente para que los animales lo experimenten de forma análoga a la de los humanos-, se ha aclarado”.
“Esto corrobora las tasas de ingestión inferidas que Aleksey dedujo previamente”, afirma Dudley. Para el artículo anterior, Maro recopiló muestras de los diversos tipos de fruta que se sabe que comen los chimpancés, midió la concentración de etanol en la pulpa de la fruta y estimó la cantidad de alcohol que consumiría un chimpancé promedio dadas las tasas de alimentación conocidas.
De las 20 muestras de orina de 19 chimpancés diferentes (el chimpancé occidental, Pan troglodytes), 17 dieron positivo en tiras comerciales sensibles a 300 nanogramos por mililitro (ng/ml) o más de etanol.
Igual en machos y hembras
Once muestras se analizaron con tiras sensibles a 500 ng/ml o más; 10 fueron positivas (lo que hace un total de 4 de 20 por debajo del límite de 500 ng/ml). En humanos, 500 ng/ml es un nivel esperado después de beber poco (una o dos bebidas estándar) en las 24 horas anteriores. Se esperarían niveles similares en un chimpancé que hubiera pasado la mañana engullendo fruta ligeramente fermentada.
“Los niveles son altos, y esta es una estimación conservadora dada la duración de la exposición a lo largo del día”, comenta Dudley. “En nanogramos por mililitro, estos valores superan con creces algunos de los umbrales humanos clínica y forensemente relevantes”.
Maro recolectó muestras únicamente de chimpancés que pudo identificar con la ayuda del personal de Ngogo, que reconoce a cada simio individualmente. Esto le permitió documentar que tanto machos como hembras dieron positivo en la prueba de subproductos de etanol en orina, y que los resultados negativos se dieron desproporcionadamente en hembras en celo y jóvenes. “Una posibilidad -afirma Dudley-, es que los machos acaparen las frutas con mayor contenido alcohólico”.
También analizó el contenido de alcohol del caimito que los chimpancés consumían a raudales. Los caimitos, que contienen aproximadamente un 20 % de azúcar, contenían solo un 0,09 % de etanol en peso.
Es posible que los chimpancés comieran fruta más madura y fermentada en los árboles que la que Maro pudo recolectar en el suelo. Sin embargo, los niveles relativamente altos de etil glucurónido en su orina sugieren que consumían kilogramos del dulce. Se estima que los chimpancés consumen unos 4,5 kg de fruta al día.
¿Mono borracho por elección?
Dudley y Maro instan a que se realicen estudios futuros para evaluar los efectos del etanol dietético sobre la fisiología y el comportamiento de los chimpancés a lo largo del tiempo, incluso si el consumo de fruta fermentada afecta la agresión o el momento de la fertilidad femenina.
“Resulta que la comida y el alcohol están evolutivamente muy conectados, especialmente en la vida de los chimpancés”, destaca Maro.
Las tiras reactivas -inmunoensayos similares a una prueba de embarazo- son las mismas que se utilizan para realizar pruebas a personas que realizan actividades que requieren abstinencia de alcohol, como volar aviones u operar equipos peligrosos. Según Dudley, el nuevo estudio demuestra su utilidad en la investigación de campo y las tiras deberían facilitar las pruebas de consumo de alcohol en todos los animales salvajes.
Ha convencido a un investigador de Berkeley para que lleve las tiras a Madagascar para analizar la orina de murciélagos frugívoros, que también ingieren mucha fruta, probablemente gran parte de ella fermentada.
Así, para Dudley “el vínculo final con la hipótesis del mono borracho aún está por demostrar: que los chimpancés consumen selectivamente frutas con mayor contenido de etanol. Esto no se ha demostrado realmente para ningún taxón en la naturaleza. Así que esa sería la próxima dirección futura en este asunto: demostrar definitivamente la hipótesis universal de la atracción por el alcohol”.
La investigación fue financiada en parte por la productora alemana InOneMedia, que filmó el trabajo de campo de Maro en 2025 para el primer segmento de un documental de dos partes sobre la intoxicación animal en la naturaleza. La película, Tiere im Rausch (Salvaje en la euforia), se emitió en Alemania por ARD en diciembre y se emitirá en inglés en abril o mayo.
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