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INVESTIGACIÓN

Cartografían por primera vez la gigantesca red de hongos subterráneos del planeta

Hongos micorrizales bajo el microscopio.
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Hongos micorrizales bajo el microscopio. (Foto: Tomás Munita)
EL IMPARCIAL
jueves 11 de junio de 2026, 20:33h

Un equipo internacional de investigadores ha elaborado los primeros mapas globales que estiman la distribución y la masa de las redes de hongos micorrícicos arbusculares, una infraestructura biológica subterránea esencial para la vida vegetal y la regulación del clima terrestre. El trabajo, publicado este jueves en la revista científica 'Science', ofrece una visión sin precedentes de estos organismos, considerados uno de los sistemas circulatorios del planeta.

Los resultados muestran que los suelos superficiales de la Tierra albergan aproximadamente "110 cuatrillones de kilómetros de redes fúngicas", una distancia equivalente a casi mil millones de veces el trayecto entre la Tierra y el Sol. Estas estructuras están formadas por filamentos microscópicos llamados hifas, que conectan las raíces de las plantas y facilitan el intercambio de nutrientes, agua y carbono.

Según los investigadores, estas redes de hongos micorrícicos arbusculares transportan cada año alrededor de "4.000 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e)" hacia los suelos, una cantidad comparable al 11% de todas las emisiones de carbono generadas por la actividad humana.

“Es difícil exagerar la importancia y la magnitud de estos hongos”, afirmó Justin Stewart, autor principal del estudio e investigador de la Society for the Protection of Underground Networks (SPUN). “Puede haber hasta diez metros de red micorrícica en una sola cucharadita de suelo”.

Los pastizales, grandes reservorios ocultos

El estudio concluye que los ecosistemas de pastizal albergan cerca del "40% de toda la infraestructura micorrícica del planeta". Entre las zonas con mayor densidad estimada destacan los humedales inundables de Sudán del Sur, los Everglades de Florida y la meseta tibetana.

Los hongos micorrícicos mantienen relaciones simbióticas con aproximadamente el 70% de las especies vegetales del mundo. A cambio del carbono producido por las plantas mediante la fotosíntesis, proporcionan nutrientes y agua, aumentando hasta cien veces la capacidad de exploración de las raíces y suministrando más del 80% del fósforo que necesitan muchas plantas.

Inteligencia artificial y robótica para explorar el subsuelo

Para desarrollar el mapa global, los investigadores analizaron más de "16.000 muestras de suelo" procedentes de diferentes ecosistemas del planeta. Posteriormente utilizaron modelos de aprendizaje automático para predecir la densidad de las redes en regiones donde no existían datos directos.

El trabajo también contó con la colaboración del Instituto de Biofísica AMOLF, cuyos sistemas robóticos permitieron analizar más de "300.000 hifas vivas cultivadas en laboratorio". A partir de estos datos, los científicos estiman que la biomasa total de estas redes contiene alrededor de "300 megatoneladas de carbono", entre cuatro y seis veces la masa combinada de todos los seres humanos vivos.

“Las nuevas tecnologías de imagen de alta resolución, aprendizaje automático y robótica nos están permitiendo revelar lo que durante mucho tiempo permaneció oculto bajo nuestros pies”, señaló Corentin Bisot, coautor principal del estudio e investigador de AMOLF.

Amenazas bajo tierra

El estudio también advierte de riesgos crecientes para estos ecosistemas invisibles. Los investigadores estiman que las tierras agrícolas de gran escala presentan densidades de redes micorrícicas aproximadamente "un 50% inferiores" a las de los ecosistemas silvestres.

Aunque todavía se necesitan más investigaciones para determinar el impacto concreto de las distintas prácticas agrícolas, los científicos alertan de que una menor densidad de estas redes podría reducir la capacidad del suelo para almacenar carbono, reciclar nutrientes y resistir situaciones de estrés ambiental.

La preocupación es especialmente relevante en los pastizales, considerados uno de los principales reservorios de hongos micorrícicos y, al mismo tiempo, uno de los ecosistemas menos protegidos del planeta. Actualmente, estos territorios están siendo transformados en tierras de cultivo a un ritmo cuatro veces superior al de la pérdida de bosques.

Una herramienta para la conservación y la acción climática

Junto al estudio, los investigadores han presentado un mapa interactivo que permite visualizar la infraestructura fúngica global con una resolución de un kilómetro cuadrado. Los datos estarán disponibles para gobiernos, organizaciones y responsables políticos interesados en monitorizar la salud de estas comunidades subterráneas.

Para Toby Kiers, directora ejecutiva de SPUN y coautora del trabajo, los hallazgos refuerzan la necesidad de incorporar los hongos a las estrategias de conservación y lucha contra el cambio climático.

“Los hongos han sido ignorados durante demasiado tiempo en las políticas climáticas y de conservación. Ha llegado el momento de cambiar esa situación”, afirmó.

Los autores destacan que, pese a la magnitud de los avances, el estudio también pone de manifiesto cuánto queda por descubrir. Amplias regiones del planeta siguen sin haber sido muestreadas, por lo que el verdadero alcance de estas redes subterráneas podría ser incluso mayor de lo que hoy se conoce.

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