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La revolución silenciosa del coche eléctrico llega a la segunda mano

lunes 13 de julio de 2026, 19:00h
Actualizado el: 13/07/2026 23:46h
La electrificación gana velocidad

La electrificación del automóvil avanza a buen ritmo en España y ya no es un fenómeno exclusivo de los concesionarios. A medida que aumentan las matriculaciones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables, el mercado de ocasión está adquiriendo un protagonismo cada vez mayor, convirtiéndose en la vía de acceso a esta tecnología para miles de conductores que hasta ahora la consideraban fuera de su alcance.

Solo en mayo de 2026 se matricularon 28.302 vehículos eléctricos puros e híbridos enchufables, un 20,1% más que en el mismo mes del año anterior. Un crecimiento que responde a la llegada de nuevos modelos, la mejora de la infraestructura de recarga y una mayor confianza de los consumidores en una tecnología que, poco a poco, deja de ser una excepción en las carreteras españolas.

La transición hacia una movilidad con menos emisiones está impulsada por varios factores. Las exigencias medioambientales de la Unión Europea obligan a los fabricantes a acelerar el lanzamiento de vehículos electrificados, mientras que las Zonas de Bajas Emisiones implantadas en numerosas ciudades también están modificando los hábitos de compra.

A ello se suma una oferta comercial mucho más amplia que hace apenas unos años. Los nuevos modelos ofrecen autonomías superiores a los 500 kilómetros, tiempos de recarga cada vez más reducidos y precios más competitivos, especialmente en los segmentos de mayor volumen.

No obstante, el avance continúa siendo desigual entre comunidades autónomas. La disponibilidad de ayudas públicas, el desarrollo de la infraestructura de recarga y la diferente implantación de las políticas de movilidad hacen que el ritmo de adopción varíe significativamente según el territorio.

Si existe un segmento que está transformando la movilidad eléctrica es el de los vehículos de segunda mano. La finalización de contratos de renting y leasing, junto con la renovación de las flotas de empresas, está llevando al mercado miles de coches eléctricos con pocos años de uso y precios muy inferiores a los de un vehículo nuevo.

Este fenómeno está permitiendo que muchos compradores accedan por primera vez a un coche eléctrico sin realizar una inversión tan elevada. Además, la evolución tecnológica de las baterías y las garantías que ofrecen fabricantes y distribuidores han reducido buena parte de las dudas que existían hace unos años sobre la fiabilidad de estos vehículos.

La consecuencia es un mercado de ocasión mucho más dinámico, que amplía el público potencial de la movilidad eléctrica y acelera la renovación del envejecido parque automovilístico español.

El atractivo del vehículo eléctrico ya no se limita únicamente a las cuestiones medioambientales. Para muchos usuarios, el ahorro económico es uno de los principales argumentos de compra.

El menor coste de mantenimiento respecto a un vehículo de combustión, el precio de la energía frente a los carburantes tradicionales y las ayudas públicas disponibles permiten reducir de forma considerable el coste total de utilización. Además, los propietarios disfrutan de ventajas como el acceso a las Zonas de Bajas Emisiones, beneficios fiscales en numerosos municipios y un coste por kilómetro sensiblemente inferior.

Al mismo tiempo, la expansión de la red de puntos de recarga está contribuyendo a eliminar uno de los principales obstáculos para la adopción del vehículo eléctrico. Cada nueva estación instalada facilita tanto los desplazamientos cotidianos como los viajes de larga distancia y reduce la preocupación por la autonomía.

España todavía se encuentra lejos de los niveles de electrificación de mercados como Noruega o Países Bajos, pero la tendencia es claramente positiva. La combinación de una oferta cada vez más amplia, el crecimiento del mercado de ocasión y la progresiva mejora de la infraestructura de recarga está creando un escenario mucho más favorable para la expansión del vehículo eléctrico.

El desafío ahora será mantener ese ritmo y reforzar la confianza de los consumidores. Si fabricantes, administraciones e industria consiguen avanzar de forma coordinada, la movilidad eléctrica dejará definitivamente de ser una opción de futuro para convertirse en una alternativa plenamente integrada en el mercado. Y, en esa transformación, la segunda mano está llamada a desempeñar un papel mucho más importante del que muchos imaginaban hace apenas unos años.