El balance conjunto de las autoridades de Nepal y China tras la masiva riada del pasado miércoles en su zona fronteriza supera ya el millar de fallecidos, mientras aún se busca a más de 4.000 personas que no han podido ser localizadas, según el último recuento de las autoridades nepalíes.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) de Nepal elevó este martes a 987 la cifra de cuerpos recuperados en las zonas afectadas, a la vez que rebajó a 3.916 el número de desaparecidos en su territorio tras eliminar a más de 290 personas del recuento que había realizado previamente en las centrales hidroeléctricas.
Al menos 583 extranjeros continúan sin ser localizados, agregó el organismo, que afirmó el domingo haber podido contactar con tres ciudadanos de nacionalidad española.
Más de 21.000 efectivos de las fuerzas de seguridad, principalmente el Ejército (8.896 militares), la Policía (7.912) y agentes de la Fuerza de Policía Armada (4.203) se han desplegado para continuar con la séptima jornada de operaciones de búsqueda y rescate en los más de 150 kilómetros arrasados.
El colapso explosivo de un glaciar
El Servicio Geológico de EEUU (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntaron como causa el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que desencadenó una señal sísmica de magnitud 5,2 por el fuerte impacto del desprendimiento.
Ese desprendimiento se habría precipitado más de 1.000 metros de desnivel sobre la cuenca del Lhende Khola, afluente del Bhote Koshi, arrastrando rocas y otros materiales hasta convertirse en una avalancha de lodo.
En apenas siete minutos recorrió unos 20 kilómetros hasta arrasar el paso fronterizo de Gyirong (suroeste del Tíbet) y adentrarse en Nepal. Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) registraron un aumento del caudal de hasta nueve metros en solo 30 minutos en estaciones del río Trishuli.