Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no le queda argumento alguno con que justificar el injustificable estado de caos en el que él mismo ha sumido a la nación. Sin un ápice de rubor, el socialista ha acusado este domingo a PP y a Vox de apostar por el "cuanto peor, mejor" y de ejercer con "deslealtad" una oposición que ha tildado de "destructiva".
"Buscan la foto de la crisis, pero no quieren resolver la crisis de Ceuta", ha denunciado con su ya desgastada táctica del espejo quien aún no ha expulsado a un solo invasor de Ceuta, 50 días después; el mismo que pasó todo agosto de vacaciones dejando hacer y deshacer a los invasores y abandonando a su suerte a los habitantes de la ciudad autónoma española.
En el parlamento que ha hecho en la tradicional Fiesta de la Rosa organizada por el PSC en la Pineda de Gavà (Barcelona), el aún inquilino de La Moncloa, acuciado por innumerables escándalos de corrupción, ha afirmado que "cada nueva crisis es una nueva deslealtad" al Gobierno por parte de los partidos liderados por Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. "Siempre es la misma letanía: cuanto peor, mejor. Son dos siglas, pero la misma agenda de involución y de recortes", ha dicho Sánchez, a la desesperada.
Sánchez, desatado en su deriva autoritaria, también ha hecho referencia a la decisión del Tribunal Supremo de paralizar su flagrante intento de pucherazo a través del voto de los nacionalizados por la 'ley de nietos', una decisión que en su opinión -créanselo- socava la democracia, y ha afirmado que en España nunca habrá "ciudadanos de primera y de segunda" por culpa de la acción política de "candidatos de tercera", de nuevo en alusión a Feijóo y Abascal.