El triunfo fue de los profesionales y la miseria del palco. El esfuerzo de los diestros para pechar con sus contrarios fue sobresaliente. La miseria del palco tuvo su primera expresión en no reconocer la petición de un trofeo para Damián Castaño; tampoco sancionó a un picador llamado Rubén Sánchez. El varilarguero en cuestión ha desgraciado al cuarto ejemplar de la tarde con su saña y mala ejecución. Le tocó en suerte picar a dos sobreros sin remendarse ni cambiar su chulesca actitud ante el público. Hasta que no se sancionen estas miserias de falta de profesionalidad, las seguiremos viendo en el ruedo cada vez más. En el polo opuesto, está la actuación de Javier Martín: tres varas a un toro que venía desde la última raya, puestas en el sitio adecuado y sin barrenar. Además, para poner a este ejemplar en suerte a Castaño y Gómez del Pilar, les bastó sólo un capotazo.
Fermín Rivera confirmó con Tijero (1º12/21 Partido de Resina) y vio pasar ante sus ojos al fino toro Esperado (4º11/21 Veiga Teixeira), a un buey Zurdo (4ºbis 4/21 P. S. Rico) y, finalmente, Jareño (4ºtris 10/21 San Martín). Desgraciadamente, le faltó algo de oficio para enfrentarse a los complejos toros que le tocaron en suerte.
Pintor (2º3/21 Veiga Teixeira), que salió para Damián Castaño, fue cambiado por Gallito (2ºbis 10/20) del mismo hierro. Tres tandas con la diestra de exposición y sinceridad, emocionaron al público, la continuación al natural confirmó que estábamos ante una gran faena: el dominio a un morlaco amenazador, dulcificado por la acertada colocación del torero. El público aplaudió de pie, cuando el estoque entró entero. La presidencia no atendió la petición por miserable, aunque, claro, siempre pueden justificarlo por falta de aforo o cualquier otra memez. Pañero (5º1/22 Partido de Resina) fue un bravo ejemplar que acudió tres veces al caballo desde la última raya en el albero, pero en la muleta demostró su peligro. Damián Castaño hizo una faena de pases a compás cerrado, desmayados y verticales, jaleados por el respetable. La espada dejó la obra sin trofeo.
Gómez del Pilar tuvo que enfrentarse a Media Palo (3º12/21 Partido de Resina), un toro reservón y peligroso, y a Pastor (6º8/21 Veiga Teixeira) que fue un manso de solemnidad. En ambos casos lo afrontó con el dominio, pero recibió dos avisos en su segunda faena.