www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CRÓNICA TAURINA

Plaza de las Ventas: la doble Puerta Grande para la grandeza del toreo

Plaza de las Ventas: la doble Puerta Grande para la grandeza del toreo
Ampliar
(Foto: Efe)
lunes 12 de octubre de 2026, 09:06h

Dos toreros que abrieron la puerta grande por sus méritos en San Isidro se enfrentaron a los toros de Adolfo Martín y han reventado el coso de Las Ventas. Pena de los que han perdido esta tarde de toros en la plaza. En directo. Se han privado de vivir el toreo. De embriagarse con la emoción de un muletazo más largo que un día sin pan y luego tan efímero como un respiro. Grande, grande es el toreo que se hace con un toro, un morlaco de verdad, uno con carácter, entre un malandrín y una alimaña. Pero, ¡qué belleza cuándo se le trata bien! Del peligro surge lo bello. Para que fueran posibles las faenas de Antonio Ferrera y Román las cuadrillas se esmeraron en lidiar con inteligencia y sin prodigarse en detalles superfluos que quitan el mérito. Enhorabuena. Incluido el ganadero.

¡Qué va salir con la garrocha! Esta fue la expectación aireada entre risas por el público antes de salir Antonio Ferrera. Sí, ha picado él a su segundo durante la feria San Isidro. Sí, estuvo voluntarioso en el mes de mayo. Sin embargo, octubre no es mayo. No hubo repetición, ni un pase que recordase a las faenas que le aseguraron la puerta grande de San Isidro. Borrón y cuenta nueva. La improvisación a flor de piel y en la punta de los pitones. Arenero (1º1/21) con un velamen suficiente para una colada, fue recibido con el capote de seda verde, al cambiarlo por el percal el bicho se ha puesto poco menos que ilidiable: se paraba, observaba y al embestir gazapeaba algo al acecho del diestro. Breve la faena y certero el estoque. Aviador (3º3/21) no paraba de escarbar, y, una vez que embestía iba en busca de la presa. Y, de repente, una quietud, una verticalidad y un dialogo con el toro que se oía en los tendidos. El torero arrancó un olé como un suspiro de 24 mil almas y otras cuantas que lo veían por televisión con sus tandas de pases naturales sin ayuda. Una estocada recibiendo certera y la primera oreja de mérito fue paseada por el ruedo. Chaparrito (5º3/21) colaboro, quizá sin querer, en que se abriese la Puerta Grande: iba con ahínco a la pañosa, tomándola a distancia y estudiando al diestro. Dura fue la tarea de descifrar el instinto agresivo del animal y aprovecharlo para las tandas memorables de naturales silueteadas por ambas manos. Otra estocada recibiendo y otro trofeo. Un premio por la entrega y por ver al toro.

Aviador (2º4/21), igual que Sevillano (4º3/21), que salieron para Román fueron unas prendas: al segundo capotazo se colaban y achuchaban con saña. Sevillano (4º3/21) salió manso, buscando la salida con desesperación. Román, con endereza, consciente del peligro que implicaba tener en frente al enemigo que iba a por él, le sacaba unas tandas llenas de emoción. Dominado el toro, entre la aprobación general del público llegó un silbido inoportuno y una cogida. Afortunadamente, el diestro se repuso enseguida y acabó su obra con pases superiores. Revoltoso (6º5/21), comparado con sus hermanos, fue el toro con más nobleza y menos sentido. Se prestó desde el primer muletazo a colaborar con el diestro, con ciertos parones y miradas que aguantar, pero con el instinto menos asesino que otros. Por cierto, el público, mejor dicho, una media docena de desgraciados de siempre se metía sin piedad con el matador. Ellos sabrán porqué. Román cortó otro trofeo al ejecutar el volapié según los cánones.

  1. Las bolsas de pipas se quedaron sin abrir para la tarde de mañana. Y mucha suerte a los que siguen discutiendo el color del capote de Antonio Ferrera y la colocación de las estocadas al recibir. Les deseamos que algún día se den cuenta de lo que se han perdido por su dogmatismo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios