La huelga de maquinistas conovocada por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) este lunes ha provoca una nueva jornada de caos ferroviario, sobre todo en el servicio de Cercanías en Madrid.
Tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha dejado al menos 69 muertos, la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanecerá suspendida hasta el 13 de diciembre.
Renfe ha habilitado un plan alternativo con trenes de cercanías y enlaces en autobús para facilitar el transporte de viajeros con billete entre Madrid, Ciudad Real y Puertollano.
A su vez, todos los servicios de Iryo con origen Madrid-Puerta de Atocha y destino al Corredor Sur han sido cancelados y Ouigo ha suspendido todas sus circulaciones entre Madrid y Andalucía.
El sindicato convocó la huelga de Renfe el pasado 16 de octubre tras una "infructuosa" reunión mantenida con el Ministerio de Transportes, Adif, la Agencia Estatal de Seguridad (AESF) y Renfe.
En esta huelga, Semaf reclama protocolos reales ante alertas meteorológicas y una normativa que coordine las comunicaciones en situaciones de riesgo que puedan comprometer la seguridad de maquinistas y viajeros. A su vez, exige soluciones ténicas ante los problemas de seguridad y fiabilidad de la infraestructura y de la red ferroviaria.
Renfe asegura que las reivindicaciones del sindicato exceden su ámbito competencial y considera "incoherente que se convoque una huelga contra su servicio por cuestiones ajenas a la compañía, como la normativa de tiempos de conducción, o determinadas actuaciones de la inspección de Trabajo, que también están fuera de su capacidad de decisión".
De la misma manera, el Sindicato del Sector Federal Ferroviario de la CGT (SFF-CGT) ha iniciado los procedimientos legales para convocar una nueva huelga tras el acciddente ferroviario de Urda (Toledo) que ha dejado al menos 69 muertos.
La organización ha trasladado también al resto de fuerzas sindicales del sector su voluntad de construir una respuesta conjunta y les ha instado en un comunicado este viernes a sumarse a las movilizaciones.
Desde el sindicato subrayan que después tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gélida (Barcelona), las plantillas ferroviarias se movilizaron para reclamar cambios profundos en un sistema que, a su juicio, lleva demasiado tiempo acumulando problemas de mantenimiento, falta de personal, externalizaciones, pérdida de experiencia y sobrecarga de trabajo.
Meses después, el SFF-CGT considera que muchas de aquellas cuestiones continúan pendientes y que el accidente de Urda vuelve a demostrar la necesidad de mantener abierto el debate sobre el modelo ferroviario y sobre las condiciones en las que trabajan diariamente las personas que lo sostienen.
Junto a la huelga de Ouigo, que ha tenido que cancelar los servicios, el sindicato de maquinistas Semaf ha convocado una nueva huelga de maquinistas del Grupo Renfe para el 10 y 12 de noviembre al entender que se han incumplido los compromisos adquiridos para acometer un cambio estructural en la seguridad ferroviaria.
No quieren esperar al siguiente accidente para hablar de seguridad
"No queremos esperar al siguiente accidente para volver a hablar de seguridad. Después de Adamuz y Gélida dijimos que era necesario afrontar los problemas de fondo del ferrocarril. Urda no cambia ese planteamiento, lo refuerza", señalan desde el sindicato.
Para el SFF-CGT, uno de los principales problemas sigue siendo abordar cada incidencia, cada empresa o cada colectivo de manera aislada, cuando el ferrocarril funciona como un único sistema en el que todas las actividades están relacionadas.
Además, agregan que la pérdida de personal experimentado sin garantizar un relevo adecuado, la falta de plantillas y medios, la normalización del trabajo en situaciones degradadas, la externalización de actividades y la fragmentación de responsabilidades terminan afectando al funcionamiento conjunto del sistema.
Insisten además en que la seguridad no puede descansar permanentemente sobre la profesionalidad y el esfuerzo individual de las plantillas para compensar carencias organizativas o de medios.
El sindicato reclama plantillas suficientes, una formación teórica y práctica adecuada, inversión efectiva en mantenimiento, recuperación de cargas de trabajo, medios suficientes para afrontar tanto el funcionamiento ordinario como las situaciones degradadas y una regulación efectiva de la fatiga, los tiempos de actividad y los descansos.
Desde el SFF-CGT consideran que el malestar existente no responde únicamente a su afiliación, sino a una preocupación cada vez más extendida entre las plantillas por la evolución del ferrocarril y por las condiciones en las que se desarrolla el trabajo.
Para el sindicato, la respuesta después de un accidente no puede limitarse a anuncios inmediatos o medidas a corto plazo destinadas a cerrar temporalmente el debate.
"La seguridad se construye antes de los accidentes: con plantillas, recursos, formación, experiencia, mantenimiento y unas condiciones de trabajo que permitan a quienes sostienen diariamente el ferrocarril hacerlo con todas las garantías", recalcan.
Antes de Urda, la alta velocidad española sufrió el primer accidente de su historia el pasado 18 de enero en la localidad cordobesa de Adamuz, en el que murieron 46 personas, y otro siniestro en el tren de cercanías catalán (Rodalies) dejó un muerto dos días después.