Reconoce que todavía no ha terminado la investigación sobre Adamuz.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reiterado que no va a dimitir y ha tenido unas palabras para los sindicatos ferroviarios y la oposición, que le acusan de cargar las tintas sobre el error de un trabajador, la teoría del "fallo humano", en vez de asumir su responsabilidad en el accidente de tren de Urda, Toledo.
A pesar de que un informe preliminar de CIAF señala a "una cadena de averías" que habrían motivado la tragedia, Puente ha reiterado su versión de los hechos. "No me voy a esconder detrás de nadie", ha asegurado Puente, "no era mi deber dar la cara".
"No me voy a esconder detrás de nadie porque no tengo nada que esconder", ha asegurado en una rueda de prensa, en la que ha insistido en que, por el momento, los indicios apuntan a que el choque del miércoles entre un AVE de Renfe y un Iryo se debió a un fallo en el centro de control de mando de Adif.
Puente ha dicho que no va a utilizar "a ningún trabajador como escudo ni a prejuzgar responsabilidades" antes de que concluya la investigación, aunque tampoco va a permitir que se confunda la exigencia de responsabilidades con la necesidad de encontrar rápidamente culpables, en alusión a su persona.
El ministro de Transportes también ha dicho que el sistema LZB falló en 170 ocasiones el año pasado y que algo es normal.