El Tribunal de Cuentas ha detectado varias e importantes deficiencias en la contratación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en los ejercicios comprendidos entre los años 2022 y 2024.
Este organismo ha fiscalizado la actividad económica y financiera del CNIO durante esos años y ha señalado algunas deficiencias en la actividad contractual, y ha precisado que algunas de esas deficiencias son "especialmente significativas" y señala entre ellas las que afectan a la ejecución y seguimiento de los contratos de servicios adjudicados por procedimiento abierto.
En una nota de prensa difundida hoy, el Tribunal de Cuentas ha señalado además entre esas "deficiencias e irregularidades" el uso indebido de la contratación "menor" para determinados servicios de carácter recurrente y previsible.
El CNIO es una entidad sin ánimo de lucro, acreditada como Centro de Excelencia Severo Ochoa, cuya misión es llevar a cabo una investigación centrada en el cáncer, transfiriendo el conocimiento y las tecnologías innovadoras resultantes de esta investigación al Sistema Nacional de Salud (SNS), al tejido productivo y a la sociedad en general, ha señalado el Tribunal de Cuentas.
El organismo ha detectado además una deficiencia en la gestión de personal derivada de la ausencia de una política de personal y retributiva que sea el marco de referencia para la toma de decisiones operativas en esta materia.
Por otra parte, la ausencia de un plan estratégico posterior a 2023 constituye una carencia "relevante" en la gestión al impedir conocer los objetivos estratégicos del CNIO a medio y largo plazo y su alineación con los fines estatutarios, ha señalado en la misma nota.
El Tribunal de Cuentas ha formulado, a la vista de los resultados de su fiscalización, varias recomendaciones dirigidas a mejorar la contratación, la gestión de personal y la planificación estratégica del CNIO.
Asimismo, considera el Tribunal que las medidas correctivas y proactivas comunicadas por el Centro se orientan al cumplimiento de los principios de buena gestión, que son adecuadas a la relevancia de las incidencias identificadas y que contribuirán previsiblemente al fortalecimiento de los mecanismos de control y a la mejora de las áreas afectadas.
La fiscalización del CNIO, que se realizó a petición de la Comisión Mixta Congreso-Senado, ha identificado también incumplimientos en la ejecución de la iniciativa 'CNIO-Arte'.
El CNIO está inmerso en una crisis desde el año 2024, cuando parte de sus jefes de grupo denunciaron problemas de gestión, cuentas deficitarias, caída de la producción científica, deficiencias de equipamiento y un clima marcado por denuncias de acoso laboral o abuso de poder.
La situación llevó al patronato a cesar a la directora científica María Blasco y al gerente Juan Arroyo para abrir una nueva etapa, aunque durante los últimos meses se han sucedido más problemas en el CNIO, entre ellos la salida del patronato de la Asociación Española Contra el Cáncer, la Fundación Cris Contra el Cáncer y la Fundación BBVA.
El pasado mes de febrero, José Manuel Bernabé, que había sustituido a Arroyo en la gerencia, renunció al cargo tras conocerse un presunto caso de acoso denunciado por la ex secretaria general, y fue sustituido por Cristina Navarro.
Y en junio, el investigador Raúl Rabadán, quien había sido elegido para dirigir el Centro, renunció al cargo por “la politización, la polarización y el ruido mediático" en torno a esta institución científica, ante lo cual el Patronato optó por designar a una terna de científicos para dirigir de forma provisional el centro y por acometer un proceso de "refundación" para reforzar la estabilidad institucional, la transparencia y la excelencia científica y superar la crisis. E