Javier Rabanal es uno de esos entrenadores de fútbol españoles que trabajan con el ánimo de un obrero comprometido con su profesión, aunque los focos tarden en llegar a apuntar en su dirección. El estratega canario, de 47 años, ha tenido que curtirse durante muchas temporadas en las categorías inferiores del balompié nacional (Sexta División), e incluso en el fútbol femenino, antes de dar el salto a niveles superiores. Es más, cuando decidió abandonar su isla en pos de la aventura del fútbol profesional le tocó aceptar sendas ofertas de academias juveniles en Canadá (Futuro Soccer Academy) y China (Leyi Academy). En resumen, no lo ha tenido fácil para que este deporte atienda a sus virtudes como preparador.
Uno de los pasos más importante de su trayectoria ocurrió en 2018, cuando le llegó el interés que el Willem II, un equipo de la Eredivisie (Primera División) del fútbol neerlandés. Eso sí, el club sito en la localidad de Tilburg le ofreció un puesto como entrenador del conjunto Sub-19. Sin embargo, la esperada oportunidad llegó tras años de trabajo serio y exitoso, cuando Ruud van Nistelrooy confió en él para que le acompañase como técnico asistente en el filial del PSV Eindhoven. Eran los primeros pasos como entrenador de la leyenda de Manchester United y Real Madrid, y Rabanal fue su apoyo.
La frustración de Rabanal en el Cusco
La química entre ambos, y la confirmada valía del técnico canario, llevó a esta dupla a asumir las riendas del primer equipo del prestigioso PSV en 2022. Pero como nada ha sido sencillo en la trayectoria de Rabanal, Van Nistelrooy dimitió por los malos resultados y hasta ahí llegó su estancia en Eindhoven. Así las cosas, el estratega nacido en San Cristóbal de La Laguna tuvo que afrontar un nuevo comienzo. Pero en esta ocasión ya había subido varios escalones y le llamaron desde Ecuador. Esta vez tocó su puerta un gigante moderno, el Independiente del Valle.
Rabanal repitió el esquema y aceptó hacerse cargo del filial, el Independiente Junior, y de nuevo se ganó una plaza en la élite por medio de su gran trabajo. Al fin le llegó la ocasión de demostrar su talento en la Primera División como entrenador principal. Y respondió con creces, pues le entregó al club de Sangolquí la segunda Liga (Serie A) de su historia en 2015. Y no sólo eso, ya que les condujo hasta las semifinales de la Copa Sudamericana (la Europa League de América) en su primera temporada completa a cargo de un primer equipo.
Como un técnico consolidado, cruzó la frontera y probó suerte en el fútbol peruano. Primero fue reclutado por el gigantesco Universitario de Deportes y en la actualidad dirige al Cusco FC. Firmó el contrato en la mística ciudad andina el pasado junio y desde entonces está tratando de aplicar su estilo, mas los resultados están siendo dispares y la frustración se palpa. Sin ir más lejos, el pasado domingo cayeron en casa ante el Sport Boys después de haber producido 27 remates (nueve de ellos entre palos), haber golpeado a la madera, haber dominado el 66% de la posesión y de sólo haber permitido dos disparos a portería. El dominio fue abrumador aunque faltó puntería y sumaron otra derrota.
Es aquí donde Rabanal perdió los nervios. En este contexto de impotencia, de amplios merecimientos desprovistos de premio, cuando un periodista le cuestionó su ética de trabajo ante el micrófono público. Y el entrenador español no lo admite. Su reacción se ha vuelto viral en las redes sociales porque es tal la indignación que se le amontona en el alma, tras la dura y trabajosa trayectoria descrita, que se lanza a por el plumilla debido a la flagrante desconsideración. Llegó a llamarle "ignorante" después de que el periodista llegase a confesar, tras de haber criticado su método de entrenamiento, que no ha pisado ni una vez Oropeza, el centro deportivo del Cusco. Este tinerfeño no está para bromas.