preside la santa misa de la epifanía
Ante el odio de la guerra, el Papa pide no perder la esperanza
martes 06 de enero de 2009, 13:12h
Benedicto XVI ha declarado este Día de Reyes que ante "el odio y la violencia destructiva que no cesan de ensangrentar muchas regiones de la tierra", los cristianos no pueden perder la esperanza porque "no hay sombra por tenebrosa que sea que pueda oscurecer la luz de Cristo". El Papa presidió ante 5.000 personas la solemne misa de la Epifanía del Señor en la Basílica de San Pedro donde anunció el Día de Pascua que este año se celebrará el 12 de abril.
Durante la homilía, el Papa criticó "el egoísmo y la pretensión del hombre de erigirse como el dios de sí mismo, que a veces conduce a la peligrosa alteración del plan divino sobre la vida y la dignidad humana". También invitó a los cristianos a un esfuerzo especial para "liberar la vida humana y al mundo de la intoxicación y de la contaminación que podría destruir el presente y el futuro".
Citó la encíclica "Spe Salvi" y dijo que ante la lucha contra la contaminación "no tenemos éxito o parecemos impotentes ante la superioridad de las fuerzas hostiles" y pidió coraje "porque es grande la esperanza que se apoya en las promesas de Dios, que (..), nos da coraje y dirige nuestra acción". El Santo Padre aseguró que la Epifanía, "la manifestación de nuestro Señor Jesús, es un misterio multiforme" y que la tradición latina la identifica como la revelación del Mesías de Israel al pueblo pagano, mientras que la oriental la relaciona con el bautismo de Jesús en el río Jordán.
El Obispo de Roma recordó que 2009 está dedicado en modo especial a la Astronomía e indicó que este año se celebra el cuarto aniversario de la primera observación en el telescopio de Galileo Galilei. Los Reyes Magos eran "con casi toda probabilidad astrónomos" y desde su punto de observación "quizá en Mesopotamia" notaron la aparición de un nuevo astro en Palestina e interpretaron el fenómeno celeste "como el anuncio del nacimiento de un rey, precisamente, según las Escrituras, el Rey de los Judíos". Benedicto XVI subrayó que las distintas interpretaciones sobre el hecho cosmológicas son simbólicas y teológicas pues -dijo- "mientras la Teología pagana diviniza los elementos y las fuerzas del cosmos, la fe cristiana, lleva a buen término la revelación bíblica, y contempla un único Dios, Creador y Señor del universo".
Que cese la violencia contra los niños
Después de la Eucaristía, el Santo Padre llamó durante el rezo del Ángelus a la comunidad internacional para que cesen los episodios de violencia contra los niños "teniendo en cuenta que 2009 marca el XX aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño". Pidió su firme compromiso "para renovar la defensa, la protección y la promoción de la infancia en el mundo entero" porque "los niños son la riqueza y la bendición del mundo, sobre todos aquellos a los que les ha sido negada una infancia serena".
El Papa aludió a las decenas de niños y jóvenes que en los últimos meses, incluida la Navidad, han sido secuestrados por bandas armadas, que han atacado los pueblos y causado numerosos víctimas heridos en la provincia oriental de la república Democrática del Congo. E hizo un llamamiento a los autores de tales "deshumanizadas brutalidades, para que devuelvan a los chicos a sus familias y a su futuro de seguridad y desarrollo" al que tienen derecho. Dijo que "lamentablemente" estos episodios se registran en otras partes de la tierra y los calificó de "despreciables".
Manifestó también su "cercanía espiritual con las iglesias locales, que también se ven afectados en las personas y en sus obras, e instamos a los pastores y fieles a ser fuertes y firmes en la esperanza". Al inicio de el Ángelus, el Papa afirmó que Jerusalén "somos todos nosotros", en referencia a "Jesús rey de los Judíos, que es el Dios de la misericordia y de la fidelidad".