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La mayoría se recuperan

Obras de Picasso, Van Gogh y Cezane, las favoritas de los ladrones

lunes 11 de febrero de 2008, 14:32h
El precedente más reciente es de hace una semana escasa, con la sustracción de dos “picassos” en el centro cultural de Pfaffikon, en Suiza. Dos pinturas al óleo, “Tête de cheval” y “Vaso y jarra”, valorados en varios millones de euros, y que había sido prestados por una pinacoteca de Hannover.

El 20 de diciembre de 2007, obras del brasileño Cándido Portinari, y un “picasso”, valorados en unos 50 millones de euros, fueron robadas y recuperadas dos semanas después. Los títulos eran “El retrato de Sauzanne Bloch”, de Picasso, y “El labrador de Café”, del artista brasileño.
Otros dos cuadros de Picasso, uno de los favoritos por los ladrones, “volaron” del domicilio parisino de Diana Widmairer-Picasso, nieta del malagueño, cuyo valor se aproximaba a los 50 millones de euros. La policía francesa los recuperó el 7 de agosto de 2007, seis meses después de que fueron robados.
Goya también atrae a los malhechores del arte. El Museo de Arte de Toledo (Ohio, EEUU) perdió en noviembre de 2006 el cuadro “Los niños del carretón”, aunque lo recuperaría a principios de enero de 2007. Más sonado fue otro robo de Goya –entre otras obras¬- que los ladrones sustrajeron del domicilio de la famosa empresaria y coleccionista de arte Esther Koplowitz, en Madrid. En 2002, tras varias operaciones policiales, se recuperó el material.

La picaresca de los traslados y de la información privilegiada
El traslado de obras de arte con motivo de las exposiciones temporales, y el trajín que eso conlleva, es aprovechado para los ladrones para hacer de las suyas. Pero también, personal interno de los museos se vale de su información privilegiada para atacar en los puntos débiles de la seguridad de los centros de arte. Así pasó en el Hermitage de San Petersburgo, donde el matrimonio Zavadski, funcionarios del museo, se llevaron hasta 226 piezas, entre iconos, esmaltes, joyas y obras antiguas, valoradas en medio millón de dólares. Cuando el museo hizo inventario se detectó su ausencia, se inició una investigación, y los ladrones fueron arrestados.

Además de Picasso o Goya, los artistas impresionistas o postimpresionistas también han sido robados en buen número. El Museo de Van Gogh fue víctima de un robo de dos cuadros del autor de “Los girasoles”, valorados en varios millones de euros. Cézanne también vio desde su tumba como desaparecía su “Auvers-sur-Oise”, con un valor de 4,8 millones de euros, que salió clandestinamente del Museo Ashmolean, en Reino Unido. Sin olvidar pintores de la talla de Renoir o Rembrandt: el 22 de diciembre de 2000 desaparecieron obras de ambos autores del Museo Nacional de Suecia. Fueron recuperados.

E incluso el renacentista Leonardo da Vinci, artista sagrada y, en principio intocable, también fue pasto de los ladrones de arte. “La madonna del huso”, custodiado en el castillo escocés de Drumlanrig, y valorado en 43 millones, salió de las murallas de la fortificación, para volver el 4 de octubre de 2007.
Otro de las más famosos hurtos de la Historia del Arte conmocionó a la opinión pública en agosto de 2004. Dos de los cuadros más conocidos de Edvard Münch fueron robados ese verano, “El grito” y “La Madonna”. La angustia existencial de ver el legendario cuadro en paradero desconocido duró dos años pero, afortunadamente, en verano de 2006 volvieron a casa.


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