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La generación 'P'

José María Zavala
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jmzavalagmxnet/8/8/12
viernes 20 de febrero de 2009, 22:29h
¿'P' de “preparados”? ¿De “precarios”? No, generación 'P' de “practicantes”, se empieza a oír en Alemania, donde la desfachatez alcanza cotas inimaginables. Y no me refiero a un par de excepciones, sino a un hábito que se generaliza. Si uno echa un vistazo a la oferta laboral berlinesa, verá numerosas propuestas indecentes sugiriendo desempeñar una ocupación que se corresponde con el nivel de responsabilidad y trabajo convencionales, a cambio de una insuficiente cantidad de dinero. La emancipación se hace imposible, y la sensación de engaño es frustrante. No me ciño solamente a una cuestión material, es decir, al hecho de trabajar gratis o por menos de lo normal; la figura del aprendiz es harto antigua y no espero que tras la correspondiente preparación el mundo laboral abra sus brazos con la mayor generosidad posible. Hago referencia a las nuevas tendencias en el mundo de las prácticas: se extienden de forma exagerada a ámbitos inexplorados, durante períodos inaceptables y en condiciones de explotación. El tradicional y lógico “período de prueba” se ve sustituido por este tipo de contratos incluso en las actividades más sencillas. Y en las más complejas puedes pasarte más de un año hasta obtener las condiciones laborales normales. En Berlín por ejemplo es bastante común ver ofertas de prácticas no remuneradas, y entre las subremuneradas (que en ocasiones incluso piden inglés perfecto y experiencia previa) no es ninguna locura encontrar un puesto por el que den una propina de trescientos euros exigiendo cuarenta horas a la semana. Eso significa que ni siquiera quedaría tiempo para llegar hasta un salario mínimo mediante un trabajo complementario “de estudiante”.

Europa deberá vacunarse seriamente contra esta plaga antes de que sea tarde. Teniendo en cuenta que las webs de búsqueda de trabajo están plagadas de este tipo de ofertas, sería óptima la creación de organismos, de dedicación exclusiva, para la regulación y el control de estos contratos. Contar con un trabajador en prácticas no supone simplemente reservar un puesto a alguien con menos experiencia (a veces no te dan ni eso: la última vez que me rebajé a algo así ¡me preguntaron si podría llevarme mi propio portátil!); lo propio es asignarle una persona cualificada para controlar y asegurar su formación, así como dedicarle un mínimo de tiempo a la semana para llevar a cabo estas tareas. Y pocos lo cumplen.

He de reconocer que en ese sentido, en España la situación aún no es tan grave, pero no está libre de casos vergonzosos. Según lo estipulado, «la retribución del trabajador será la fijada en Convenio Colectivo para los trabajadores en prácticas, sin que en defecto de disposición, pueda ser inferior al 60% durante el primer año de contrato ni al 75% en el segundo, del salario fijado en Convenio para un trabajador del mismo o equivalente puesto de trabajo», y además «en ningún caso será inferior al salario mínimo interprofesional». Pero existen deshonrosas excepciones, y aun cumpliendo los criterios, la posibilidad de cometer abusos con este tipo de contratos está siempre ahí.

A modo de curiosidad, una búsqueda de empleo a través de una conocida web, con respecto a mi formación, muestra once de dieciocho resultados que obedecen a la categoría “becario/prácticas” en la Comunidad de Madrid. Entre esos once, unos te sueltan: «Requisitos deseados: Experiencia en practicas». Otros te dicen: «Buscamos estudiantes de últimos cursos. Abstenerse estudiantes cuyo centro de estudios no permita hacer un convenio de prácticas para jornada completa». Espero que dichos universitarios tengan pocas asignaturas, pues no les va a sobrar mucho tiempo. Pocos anuncios se atreven a hablar de la remuneración.

Y para terminar, una pequeña joya encontrada en un blog: Una oferta de la empresa P.S. bajo el título “Becario Mantenimiento Oficinas”: «Colaborará en todas las funciones necesarias para garantizar el correcto funcionamiento de nuestras oficinas: verificar el funcionamiento de las instalaciones, pequeñas reparaciones, preparación física del material necesario para nuevas incorporaciones de personal, atender todas las necesidades diarias, acompañar gremios y proveedores, etc.». ¿Qué será lo próximo?

José María Zavala

Sociólogo

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