La burgalesa presenta su colección otoño-invierno en cibeles fashion week
Amaya Arzuaga vuelve a convencer con acertados volúmenes y prendas tridimensionales
sábado 21 de febrero de 2009, 18:07h
Fieltro, lana resinada, franela elástica y hasta piel de cabra. Así se presenta la colección otoño-invierno 09/10 que Amaya Arzuaga ha presentado en Cibeles Fashion Week. La burgalesa, amante de los tejidos inteligentes, vuelve a convencer con una propuesta capaz de sorprender por su originalidad en las formas y los volúmenes y, al mismo tiempo, por ser rica en seriedad y elegancia en los tejidos. Los hombros redondeados y las prendas tridimensionales aportan sentido a una colección que viste a una mujer con carisma. Arzuaga no entiende la próxima temporada sin las telas por encima de la rodilla ni los brazos sin cubrir. Sus colores, el morado, gris, cámel, verde grass, crudo y, como viene siendo habitual en ella, negro. Mucha prenda oscura, nada de estampados y acertadísima mezcla de colores en los diseños de dos piezas. El protagonista indiscutible, el vestido, que no deja espacio para los pantalones en ninguna de las piezas presentadas por Arzuaga.
Las medias de lentejuelas son junto a los volúmenes cónicos y las composiciones en capas los que describen cómo ha concebido su colección. Arzuaga ya demostró en la edición primavera-verano que la asimetría y la geometría son su marca de identidad, y en esta ocasión no ha sido menos. Un aspecto que, pese a que podría catalogarla, no hace sino reforzar un estilo que no entiende de líneas clásicas.
El punto hecho a mano hacía recordar que se trataba de una colección de otoño-invierno. Su combinación con tejidos y volúmenes imposibles ha sido acertada, como también lo ha sido la mezcla del pelo de cabra en dos tonos - negro y blanco- con mini vestidos y también los de noche, que sólo ha presentado en negro y en color crudo.
Con lleno total, Amaya Arzuaga vuelve a demostrar que es un nombre fundamental para el cartel de Cibeles, pese a que la timidez de la burgalesa le impida siquiera saludar al término de sus desfiles. Su profundo estudio del patronaje y su instinto confieren a sus colecciones un resultado esperanzador para la moda española, que trata todavía de hacerse un hueco en el panorama internacional, según dicen porque peca de ser una referencia barata. Los 30 minutos de desfile de Arzuaga, desmiente sin duda esta afirmación.