Arranca la que los expertos en arte consideran que será "la venta del siglo". La colección privada del modisto francés Yves Saint Laurent salió a subasta y tan sólo en su primera sesión alcanzó precios récord. Un Matisse se llevó este galardón. Todo un acontecimiento histórico en el mundo de la venta de arte.
La primera sesión de la "venta del siglo", la subasta de la colección privada de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé en París, vio vencer a los Matisse, Mondrian y Brancusi, algunas de cuyas obras alcanzaron precios récord en su salida al mercado.
"Les coucous, tapis bleu et rose", una naturaleza muerta pintada en 1911 por el francés
Henri Matisse (1869-1954) alcanzó los
32 millones de euros (sin impuestos), ó 40,6 millones de dólares, en una subasta que, como venta de una colección privada, ya recaudó un récord: 206 millones de euros (261 millones de dólares). Es la cantidad más elevada jamás pagada por un Matisse que, hasta casi el final de una sesión de más de dos horas de duración, se codeó con la escultura del rumano
Constantin Brancusi (1876-1957),
"Portrait de Madame L.R", la segunda pieza que consiguió el mejor precio, con
26 millones de euros (33 millones de dólares).

El holandés
Piet Mondrian (1872-1944), inspirador de la colección de otoño de 1965 del modista Saint Laurent, fallecido en 2008, fue otra de las estrellas de la subasta -que se desarrollará aún en dos sesiones más- y su
"Composition avec bleu, rouge, jaune et noir" alcanzó los
19,2 millones de euros (24 millones de dólares), otra cantidad de récord. El artista holandés reunió en otras dos obras a subasta 19 millones de euros más (24 millones de dólares) en una venta para la que la sala
Christie's, organizadora del evento, reunió en el
Grand Palais de París a una exclusiva clientela de más de 1.200 personas.
Además, hay que añadir a la lista de máximos históricos lo recaudado por el belga
James Ensor (1860-1949), otro de los artistas triunfadores de la velada y que reunió
4,4 millones de euros (5,5 millones de dólares) para
"Le désespoir de Pierrot".Picasso, "el perdedor"La decepción de la noche fue el español
Pablo Picasso (1881-1973), porque la obra que partía con una estimación de venta mayor,
"Instruments de musique sur un guéridon", con "sólo"
21 millones de euros (26,6 millones de dólares) ofrecidos en una puja que duró menos de un minuto, quedó sensiblemente por debajo de los 30 millones de euros (38 millones de dólares) que Christie's esperaba que consiguiera.
La obra del pintor malagueño, que también inspiró a Saint Laurent una colección de moda en 1979, partía como favorita en una colección de la que en medios especializados se alabó siempre su elegancia, coherencia y ejemplaridad en la selección y conservación de sus piezas. Pero Bergé se mostró "feliz" por el aparente contratiempo ya que, según bromeó ante la prensa, después de la sesión, "no sólo la venta ha alcanzado una cantidad inestimable, es que además gano un Picasso". Y dijo que Saint Laurent también se habría sentido feliz con el resultado de hoy.

Bajo el techado de cristal del Grand Palais se pudo constatar la emoción que provocan las grandes subastas, cuando los asistentes rompieron en aplausos tras una larga puja por un frasco de perfume de
Marcel Duchamp, que escaló hasta la cima de los 7,9 millones de euros (10 millones de dólares) en una intensa pugna entre coleccionistas.
La subasta del sigloCien líneas de teléfono recibían las llamadas de coleccionistas que pudieron ofrecer sus pujas al tiempo que los asistentes a la sala, bajo la dirección de varios comisarios de subasta desplegados en lugares bien visibles para no perder detalle de cualquier gesto que indicara un incremento del precio ofertado.
La salida al mercado de la impresionante colección de arte de Saint Laurent y su compañero Bergé comenzó con la voz de la soprano griega
María Callas (1923-1977), que llamó al silencio del público con su legendaria interpretación de la
"Casta Diva" desde la megafonía del Grand Palais.
La subasta dispersó así cincuenta años de coleccionismo de la pareja Saint Laurent-Bergé, resumidos en un selecto conjunto de obras de
Cézanne, Toulouse-Lautrec, Klimt, Munch, Braque o Gris que fueron abandonando en pocos minutos la propiedad que durante décadas les cobijó en estancias ahora recreadas en el Grand Palais para la ocasión.
La venta de arte moderno de hoy es la primera de las que durante tres días pondrán en el mercado más de 730 obras que pertenecieron al modisto y a Bergé, quien dedicará la recaudación que le corresponde por la venta a
organizaciones que luchan contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).
Las posibilidades de que los récord sigan cayendo hasta el miércoles son grandes, puesto que ya están próximos los
300 millones de euros (381 millones de dólares) que la casa de subastas estimaba que se podrían alcanzar en esta ocasión histórica, y aún quedan por vender obras maestras. Piezas extraordinarias, a juicio de los expertos, del art déco, de la pintura del Renacimiento y del siglo XIX europeos, así como esculturas romanas y egipcias, orfebrería y mobiliario, que están aún en la lista de objetos que la casa de subastas y la fundación Pierre Bergé seguirán poniendo en el mercado los próximos dos días.