En lugar de decidir acabar con los últimos vestigios de aquel muro que tanto les ha hecho sufrir, los berlineses han optado por restaurar y conservar el símbolo más relevante de su Historia. Cuando se cumple 20 años de su caída, Berlín quiere devolver al muro su esplendor democrático.
Noviembre 1989. La libertad llega a Berlín. Tras décadas de opresión, la alegría y esperanza se materializa destruyendo aquello que ha separado a familias y causado la muerte a más de un centenar de personas. El símbolo de la "vergüeza" cae por el peso de la democracia. Armados con martillos y picos, son miles los ciudadanos que acudieron a destruir los 45 kilómetros de la división. Algunos de estos
'Mauerspechten' o
"carpinteros del muro" conservan todavía trozos de aquel muro que tanto les hizo sufrir, coticiados objetos de souvenirs ahora para los turistas y amantes de la Historia.

Pocos meses después a aquel noviembre, en
la primera de 1990, 118 artistas, procedentes 24 países, acudieron a Berlín se armaron esta vez con pinceles y pintura para poner color al frío cemento y convertir el horror en arte y en expresión de una generación naciente, la de la democracia. Así, emplearon como lienzo 1,3 kilométros del muro este de la ciudad y los transformaron en un fresco gigante. La
East Side Gallery es la galería de arte al aire libre más grande del mundo pero hoy, veinte años después, sus
106 obras están seriamente dañadas.
"Si no lo restauramos ahora, mañana será demasiado tarde", afirmó el portavoz del colectivo de artistas de la East Side Gallery, Kani Alavi. El paso del tiempo, la vida en la intemperie y los actos vandálicos han agravado el estado de conservación de frescos tan emblemáticos como el
"Bruderkuss" que representa un beso entre el
Eric Honecker, último jefe de Estado de la RDA, y el líder de la URSS,
Leonid Brejnev. La oxidada estructura metálica del muro puede hacerla desmoronarse y muchas pinturas han perdido su color y están manchadas por los actos vandálicos de algunos grafiteros.
Con motivo del vigésimo aniversario de la caída del muro Berlín se engala para celebrar por todo lo alto esta importante fecha. Desde hace más de un año, la asociación de la East Side Gallery promueve la restauración de este largo y artístico fragmento de muro. Una restauración que no ha dejado de ser polémica porque precisamente para fortalecer su estructura y superficie se ha optado aplicar de nuevo sobre ella cemento. Esto ha acarreado la desaparición de la práctica totalidad de las obras y la irritación de los artistas de la primavera de 1990 que habían sido citados previamente para "restaurar" su obra el 1 de julio.

El autor del famoso
"Bruderkuss", el ruso
Dimitri Vrubel, ha asegurado que no estaba al corriente de lo que iban a hacer con su pintura: "Me habían pedido restaurar el "beso" pero nunca me dijeron que tendría que reproducirlo. Destruir de esta manero nuestra obra supone maltratar a los artistas". El portavoz de la asociación, Kani Alavai, explicó que Vrubel conocía qué iba a ocurrir desde hace más de un año, "le explicamos que las pinturas iban a desaparecer completamente para permitir el saneamiento de la estructura. Es duro para los artistas pero las pinturas estaban practicamente invisibles. Entonces (en 1990) habíamos utilizado pinturas de muy mala calidad que se degradaron rapidamente pero después de este saneamiento del muro, las nuevas obras durarán 50 años".

Este argumento no ha convencido de mucho al pintor que, en su casa en Moscú, medita si finalmente acudirá en juinio a reproducir su famosa obra.
Pero, la polémica no se queda ahí porque, por otra parte, otros artistas, representados esta vez por
Bobo Sperling, solicitan 15.000 euros de honorarios para cada uno porque "¡somos profesionales y no artistas de domingo!". El portavoz de la asociación que había ofrecido 3.000 euros ha replicado que no posee las cantidades que solicita y ha añadido que están "contentos al menos que Sperling se interese al fin al muro porque no ha dado señales de vida en 20 años".
Así, a pocos meses de su aniversario, el llamado
Memorial Internacional a la Libertad en el Muro de Berlín creado por más de un centenar de artistas unidos por la democracia sufre ahora el enfrentamiento de sus creadores. Antes dividió al pueblo, ahora, a los artistas que pintaron la unidad y la democracia.